La Inmaculada Concepción en el Arte

Imagen de cabecera: Tres Inmaculadas de Juan Martínez Montañés en Sevilla:

Izda: Inmaculada, 1618, convento de Santa Clara. Centro: Inmaculada, 1623, iglesia de la Anunciación. Dcha: Inmaculada, 1629, de la catedral de Sevilla.

El dogma de la Inmaculada Concepción, también conocido como Purísima Concepción, es una creencia del catolicismo que sostiene que María, madre de Jesús, a diferencia de todos los demás seres humanos, no fue alcanzada por el pecado original sino que, desde el primer instante de su concepción, estuvo libre de todo pecado.
No debe confundirse esta doctrina con la doctrina de la maternidad virginal de María, que sostiene que Jesús fue concebido sin intervención de varón y que María permaneció virgen antes, durante y después del embarazo.
La definición del dogma, contenida en la bula Ineffabilis Deus, de 8 de diciembre de 1854,

  Museo de Cádiz. Se encuentra en la sala dedicada al barroco español y es la Inmaculada Concepción, pintada por Francisco Rizzi en su última época, hacia 1680.
Respecto a este tema hay tres tipos iconográficos que remiten a la Inmaculada Concepción:
1-     Abrazo ante la puerta Dorada
2-     Tota pulchra
3-     Descendimiento de la Inmaculada
El abrazo ante la puerta Dorada es la primera forma de representar esta doctrina. Es una representación simbólica de la Inmaculada Concepción mediante el abrazo que se dan los padres de la Virgen, San Joaquín y Santa Ana ante la puerta Dorada. Este tipo iconográfico surge en oriente y pasa a occidente, no se sabe exactamente desde cuándo. María concebida no “ex coitu” sino “ex osculo”. Muy frecuente hasta el siglo XVI.
Inmaculada Concpción de Velazquez. 1618 National Gallery
Tota pulchra. Virgen con los cabellos sueltos. Túnica azul. Manos juntas, en posición de rezar. Hace alusión a su pureza, mirando hacia abajo.  “Tota pulchra es amica mea, et macula non est in te” del Cantar de los Cantares.

Inmaculada Concepción de Ribera  Palacio de Monterrey, Salamanca

El descendimiento de la virgen Inmaculadase impone en el siglo XVI y a partir del siglo XVII va a ser la fórmula por excelencia. Se crea por la unión de varios tipos iconográficos marianos: Amic ta sole, luna sub pedibus, tota pulchra, rodeada de símbolos.
 Inmaculada Concepción de Juan de Juanes
Iconografía:
Ojos mirando hacia abajo (no siempre se cumple) vestida de blanco y manto azul.

– Con la media luna a los pies y rodeada por el sol. Pisa la serpiente a veces, que
simboliza el pecado.
– Rodeada de las letanías (arma virginis).
 Alegoría de la virgen Inmaculada- de Juan de Roelas  Museo Nacional de Escultura (Valladolid)
 Donde tambien aparece toda la simbología del Dogma.
 Inmaculada Concepción niña de Zurbarán 1656 Colección Plácido Arango

El dogma de la virginidad de María era importantísimo durante la época del Barroco, pues sirvió de bandera en la lucha contra los protestantes. La mejor manera de hacer visible esta pureza la encontró Zurbarán representando a la Virgen bajo el aspecto de una niña. Parece evidente que la niña es una modelo natural y probablemente se trate de su hija Manuela, que en la fecha que se pinta el lienzo tendría unos siete años.

Inmaculada del Coro “La Niña” – Murillo, 1668 – Procedente del Convento Capuchinos y en la actualidad en el Museo de Bellas Artes de Sevilla
Murillo tambien representó a la Virgen Niña.

Inmaculada de Francisco Pacheco  1621 col. particular

Este tema fue tratado por el pintor en diversas ocasiones. Zurbarán utilizaba el color rosado para la túnica de la Virgen hasta que Francisco Pacheco en el 1649 escribió el canon de estética para la tipología de la Inmaculada Concepción en el tratado Arte de la pintura. Pacheco seguía las indicaciones de la monja Beatriz de Silva que había tenido una visión de la Virgen vestida de blanco y azul cielo en el año 1615

Inmaculada Concepción de Diego Velázquez, c. 1618

En contrapoición con su maestro y suegro Francisco Pacheco, el cromatismo parece haber sufrido un oscurecimiento general, a causa de la cera aplicada en una antigua forración. Pero de todos modos no es probable que en su estado primitivo alcanzase la claridad de las Inmaculadas de su maestro, Francisco Pacheco,
La integración de los símbolos de las Letanías Lauretanas en el paisaje (nave, torre, fuente, cedro), aun a costa de faltar a la verosimilitud en un grado mayor del que acostumbraba su maestro y suegro, a quien gustaba integrar la Torre del Oro o la Giralda  en los suyos.

Inmaculada Concepción  de los Venerables o de Soult  Murillo (Museo del Prado 1678)

La conocida como Inmaculada «de Soult» es un cuadro del pintor español Bartolomé Esteban Murillo, pintado hacia el año 1678. Se conserva en el Museo del Prado de Madrid, donde destaca como una de las obras más importantes de la última etapa del maestro.

Inmaculada Concepción de Tiépolo 1769

Aparecen en esta escena toda una serie de símbolos relacionados tradicionalmente con la Virgen: en primer lugar, la corona de doce estrellas y sobre ella, una paloma que representa el Espíritu Santo. Se alza, envuelto en el típico manto azul celeste, sobre la esfera terrestre y una media Luna, pisando a la serpiente o dragón que es el Diablo que lleva en la boca la manzana que hizo caer en la tentación a Adán y Eva, de manera que la Virgen aparece como redentora del Pecado Original. Uno de los ángeles porta la vara de azucenas, sobre el suelo se ve una palmera, una rosa y, entre las nubes, un espejo.

Inmaculada Concepción con San Juan  de el Greco
la devocion  de la Inmaculada Concepción de María, madre de Jesús, al que alude el cuadro que estamos viendo, y que en ese momento estaba  en pleno proceso de exaltación, aún cuando sus orígenes se remontaban bastantes siglos atrás. Al parecer ya estaba en la tradición de muchos lugares del este europeo en el siglo VI, que lo celebraban como día festivo bajo la invocación de Concepción de María, y fué paulatinamente pasando al resto del continente hasta llegar a la figura del monje franciscano Duns Scotus, quién  defendió con firmeza que la Virgen había sido concebida sin pecado original

Inmaculada Concepción de Zurbarán
En esta versión, de las varias que hizo Zurbarán de este tema, María aparece de pie sobre cinco querubines que ocupan media luna. Luce un collar con el anagrama A[ve] M[aría], mientras una multitud de estrellas y de angelitos se confunden en medio de las nubes en la aureola que le rodea la cabeza. En la parte alta, a los lados hay dos ángeles con lirios, rosas (atributos de pureza) y tablas con inscripciones del «Cantar de los cantares». En la baja aparecen dos colegiales y símbolos que se atribuyen a María: Espejo sin mancha, Escala de Jacob, Puerta del cielo y Estrella de la mañana.

Inmaculada Concepción de Zurbarán 1650 Museo Diocesano de la Catedral de Sogüenza (Guadalajara)

Inmaculada Concepción de Murillo «La Colosal» procedente del Convento de San Francisco de Sevilla se expone en el Museo de bellas Artes de Sevilla.
Recibe el nombre de la Colosal por sus grandes proporciones ya que se realizó para ser colocada sobre el arco de la capilla mayor, a gran altura y distancia del espectador. Con las manos unidas la Virgen dirige la mirada hacia abajo acentuando la sensación de profundidad de quien la contempla.
El buscado  efecto de movilidad espacial de carácter barroco se consigue a través de dos diagonales: la que forman la luna con la nube y los ángeles y la que forma el vuelo del manto.

Inmaculada Concepción de José de Ribera 1630
Durante el siglo XVII (años 1600s) varios artistas realizaron pinturas que representan a la Inmaculada Concepción vistiendo una túnica blanca y un manto azul, habiendo sido elegidos esos colores como representación en sentido figurado de la Virgen María que de acuerdo con el catolicismo se considera la reina de los cielos; de ahí que los colores utilizados en esas obras pictóricas sean el azul del cielo y el blanco de las nubes que lo atraviesan.
Bajo la imagen aparece la media luna, el demonio en forma de dragón, aplastado por la Virgen, el ramo  de azucenas y otros simbolos de las letanias: como la torre eburnea.

Inmaculada Concepción de Francisco de Goya  Museo del Prado 1784

Este pequeño boceto fue adquirido por el Estado con destino al Museo del Prado en 1891 por la cantidad de 3.000 pesetas. Su propietaria era doña Eulalia García de Rivero. Se considera como un boceto preparatorio realizado por Goya para uno de los cuadros destinados al Colegio de Calatrava en Salamanca pintados en 1784 por encargo de Gaspar Melchor de Jovellanos, conjunto destruido por las tropas francesas durante la Guerra de la Independencia.
La Inmaculada Concepción pintada por Velazquez  hacia 1618 y conservada en la National Gallery de Londres podría ser, con su pareja, el San Juan Evangelista de Patmos, del mismo museo, la primera de las obras conservadas del sevillano, pintada con poco más de 18 años.

La Inmaculada Concepción  Mariano Salvador Maella. 1781
Boceto preparatorio para el cuadro del altar mayor de la Capilla de San Antonio en la Iglesia madrileña de San Francisco el Grande. Formaba parte de la decoración de la iglesia, concluida en 1781, y promovida por Carlos III. Siete pintores de la corte, todos ellos académicos, fueron los encargados de realizar, entre 1781 y 1784 uno de los proyectos decorativos más importantes de ese periodo, los lienzos del altar mayor y de los seis altares de las capillas laterales de la iglesia. Maella trabajó allí mismo junto con Andrés de la Calleja, Francisco Bayeu, Mariano Salvador Maella, Antonio González Velázquez, Gregorio Ferro, José del Castillo y Francisco de Goya.

Inmaculada Concepción de Peter Paul Rubens   Museo del Prado

Rubens -con su genio, imaginación y recogiendo algunas ideas de Pacheco, consigue representar una de sus estampas más bellas y delicadas. Las discusiones sobre el dogma de la virginidad de María provocaron un desorbitado aumento de las imágenes marianas en el Barroco Español.
La Virgen, al contrario de otras, viste túnica roja -símbolo del martirio psicológico al padecer el sufrimiento de su hijo- y manto azul como símbolo de eternidad. Pisa una serpiente con una manzana en la boca, que simboliza el pecado, y se coloca sobre la luna. A su lado, dos angelitos desnudos portan una corona de laurel, representando el triunfo, y una palma de martirio. Resulta destacable la belleza del rostro de la Virgen, coronada de estrellas y con un halo de luminosidad a su alrededor.

http://alba-todosobrearte.blogspot.com.es/2012/12/inmaculada-concepcion.html

Artehistoria

Páginas del Museo del Prado y del Bellas Artes de Sevilla