Ritos y supersticiones romanas

 

La antigua Roma es conocida gracias a sus grandes conquistas, sus logros en ingeniería civil y militar, sus leyes o por las fuertes personalidades que habitaron en ella y que cambiaron la faz del mundo antiguo. 
 Pero ademas, desde los tiempos más remotos los hombres se han sentido atraídos por las fuerzas de lo oculto, de lo oscuro. Prácticas como la “oniromancia” (interpretación de los sueños), el vudú, la magia del “amarre” mediante nudos, las maldiciones escritas en tablillas de plomo (defixionum tabellae), la astrología, los amuletos de protección… eran habituales en el mundo romano desde su más remota historia. Pronto los rituales mágicos, las supersticiones y las creencias religiosas ocuparon un lugar importante en sus vidas.
Pero sin duda uno de sus pilares fundamentales fue la religión y sus variantes como las supersticiones. Lo que hoy calificaríamos como superstición o “cosas de viejas”, tienen una raíz muy lejana en el tiempo. 
Muchas de ellas nos han llegado con el legado que Roma nos dejó, incluso en el propio idioma con expresiones como pájaro de mal agüero o agorero,. Los martes eran días nefastos, pues al estar dedicados a Marte, dios de la guerra, se pensaba que cualquier cosa de relevancia, podía acabar en desastre. De ahí la frase: Martes, ni te cases ni te embarques. 
Se podría hacer un extensísimo ensayo sobre este tema, y más teniendo en cuenta la capacidad de absorción que tenía la sociedad romana de otros pueblos con los que interactuaba. Como no es mi intención ni mucho menos abarcar un milenio de creencias y ritos, voy a centrarme en tres aspectos bastante cotidianos y quizás para muchos algo desconocidos: adivinación, sacrificios y maldiciones. Y tras considerar estos factores, vamos a introducirnos en el mundo romano de los auspices, agoreros, oráculos y demás adivinos que tanto influyeron en las costumbres y decisiones de los romanos y que han trasmitido a nuestros días, a veces con gran intensidad. 

Joven llevando una ofrenda a Baco
Era un homenaje habitual en Roma al Dios de turno.

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Lar romano de bronce (M.A.N)

Lares: Las familias romanas sentían una gran veneración por los lares, que representaban en forma de pequeñas estatuas. Éstas se colocaban tanto dentro como fuera de la casa en pequeños altares llamados lararia siempre rebosantes de ofrendas.


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Los Lares

Fresco pompeyano con su representación.

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Los Dioses de Roma
Casi todos adoptados de Grecia, unos eran hijos de Zeus, que en Roma se le conocía por Júpiter y otros eran protectores de las principales actividades de la sociedad romana,
Los Dioses eran consultados por los adivinos, cada vez que algun ciudadano, tenia que realizar una actividad de cualquier índole.

LOS AUSPICIOS

Un auspicio (del latín:”Avís”-ave- y el verbo “spicio”-ver, mirar”) auspicium de auspex, literalmente «el que mira a los pájaros», y la figura del adivino que interpretaba a las aves es muy antigua y se practicó en otras naciones incluso desde el S.XIV a.C.

 

Grabado del siglo XVIII donde se muestra al augur tomando los auspicios en la entronización del rey romano Numa Pompilio.
Los sacerdotes augures eran considerados los más antiguos de Roma, si bien los auspicios también podían ser interpretados por los magistrados. El Augur predecía un buen o mal augurio observando el vuelo de las aves, por ejemplo. El Arúspice leía las entrañas de los animales (extispicina) y presagiaba si era un buen momento para realizar un acto o no, o interpretaba fenómenos meteorológicos como el trueno o el rayo. 
Este tipo de personajes era consultado sobre todo por emperadores y militares aunque en el ámbito particular también eran reclamados.

Pronto adquirió rango oficial y los adivinos se organizaron en dos colegios sacerdotales: los augures que descifraban la voluntad de los dioses a través del vuelo de las aves y el apetito de los pollos sagrados, y los arúspices, a través del examen de las vísceras de los animales sacrificados
Los adivinos ceñían su cabeza con coronas de laurel, porque este árbol estaba consagrado a Apolo, y además llevaban un ramo de lo mismo en la mano, a veces masticaban sus hojas

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TIPOS DE AUSPICIOS

Ex acuminibus, era el auspicio que se sacaba por el giro que hacia la punta de los dardos, flechas y picas lanzados por el aire
Juge, se entendía funesto cuando dos animales uncidos chocaban entre sí.
Liquidum, el auspicio que se tomaba cuando el cielo se veía claro y despejado.
Pedestre, el sacado de los cuadrúpedos.
Piaculare, funestísimo , porque la víctima o había huido del altar o había mugido después de estar herida o finalmente, había caído de distinta manera de la que convenía.


En el grabado, augur observando como “comen” los pollos.

LOS AUGURES:

En la antigua Roma, un auspicio fue un signo de los dioses, interpretado por un augur. Un augur llevaría a cabo una ceremonia (conocida como «tomar los auspicios») y leería las pautas de las aves en el cielo. Dependiendo del pájaro, los auspicios de los dioses podían ser favorables o desfavorables (auspiciosos o inauspiciosos )
Era mucho más habitual el recibir señales de tipo visual, conocidos como auspicium o contemplación de las aves, debido a que la ornitomancia era la forma más extendida de adivinar por medio de la vista. El más famoso es el de Rómulo y Remo cuando fundaron la ciudad (Tito Livio. Historia de Roma 1, 6-7).

La observación de los pájaros, cumplia una importante misión en la predicción del futuro

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Detalle de mosaico con fauna acuática, (Carranque, Toledo)

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Tumba de los Augures de Tarquinia 

Su nombre se debe a que la figura del árbitro de la lucha entre los dos personajes masculinos desnudos se interpretó en principio como un adivino.

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Augur con su “litus”Un augur era un sacerdote de la Antigua Roma que practicaba oficialmente la adivinación. Los augures existían desde la fundación de Roma, ejerciendo una práctica tomada de griegos y etruscos. Su corporación constituía uno de los cuatro prestigiosos colegios sacerdotales de la Antigua Roma.

TIPOS DE AUGURIOS:

Augurio Celeste, era el que se sacaba del relámpago y del rayo: un relámpago, observado del lado izquierdo, denotaba, dice Virgilio, presagio favorable: los rayos que partían de N. a S., se reputaban de mal agüero: al contrario los que cruzaban de E. a O.

Augurio Coactum, forzado: se llamaba el que daban las aves estimuladas por el hambre.


Augurio imperativo, el que se pedía a los dioses, según Servio.


Augurio náutico, el que, dice Virgilio, tomaban los marineros y la gente de mar sobre los cisnes.


Augurio oblativo, el que según Servio, se presentaba sin ser solicitado.


Augurio de la Salud, que se practicaba con el propósito e idea de saber si sería lícito dirigir preces a los dioses por la salud del pueblo.


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Auguraculum , arx o Tabernaculum de Complutum (Alcalá de Henares)

Fueron los nombres que se conocían como sitio elevado que escogían los augures para hacer sus observaciones; este paraje estaba situado dentro de la población, y como no era permitido tomar augurios fuera de ella, Varrón los llama “urbana auspicia“,aunque terminaba la ceremonia en el “Pomaerium”, espacio que comprendía parte de los muros de dentro y fuera de la población
Podríamos pensar que los augures podían ser sobornados por algún político sin escrúpulos para conseguir así sus objetivos: retrasar o adelantar unas elecciones, conseguir un cargo o un negocio… Y sí, no vais mal encaminados al hacerlo ya que entonces también existía la corrupción y el cohecho

También existía la posibilidad de consultar al augur en el vuelo de las aves e interpretación de fenómenos atmosfericos.
Éste delimitaba en el suelo dos líneas perpendiculares (cardus y decumanus) con su bastón sagrado (lituo), obteniendo así cuatro cuadrantes donde buscar las señales divinas.
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Augusto como Pontifice Máximo

Augusto no hacía ninguna misión oficial sin consultar antes a su Colegio de augures que mediante ritos podían cambiar el curso de la Historia
De madrugada, el sumo sacerdote de los augures subía a la colina del capitolio empuñando el báculo o lituo (heredado después por los obispos católicos) y trazaba en el cielo hacia el Sur un cuadrángulo marcando el cardus y el decumanus, esperando al alba.
 Augusto antes había dado la orden de que no circulara ningún carromato a esa hora para que el silencio fuera absoluto, y en un momento determinado, un esclavo adiestrado para tal fin, cuando reinaba el mayor de los silencios, avisaba al augur que mirara al cielo. 
Es entonces que esperaban que cruzara el ave. Si lo hacía por la parte superior, el augurio era propicio, si lo hacía por la inferior, era adverso, pero si el pájaro entraba de oeste a este, peor no podía ser.

Si las aves venían por la derecha del oficiante era buena señal, más todavía si esas aves eran de vuelo alto, pero había que tener cuidado pues si en ese momento un pájaro más común, como un gorrión por ejemplo, volaba bajo el augurio quedaba anulado.
Y por supuesto si el vuelo procedía del lado izquierdo, el comienzo de la empresa en cuestión debía anularse o retrasarse

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EL LITUO
Moneda representando a un augur con sus utensilios, entre ellos el Lituo


Bastón ceremonial de los augures, representado en esta moneda romana.

Tarquinio consultando al augur Attus Nevius  de Sebastiano Ricci

LOS ARÚSPICES

La ciencia augural con su nueva clasificación, es llamada Aruspicina, de ara, esto es, altar y de spicere, que denota observar
Los arúspices, eran adivinos que examinaban las entrañas de los animales que eran sacrificados para así adivinar el futuro futuro. Estos eran consultados en privado. 

El senado romano no tomaba decisiones sin antes consultar a los arúspices, por eso el emperador Claudio estudió lo etrusco y creó un colegio con 60 arúspices el cual existió hasta el año 408. 

 Se podía consultar a un arúspice para que interpretara las entrañas de algún animal, preferentemente el hígado que, se dividía en cuatro partes que a su vez contenían cuatro sesgos más que representaban las respuestas a la pregunta realizada a las divinidades. Esta división en 16 partes (aunque sólo se cortaran cuatro) era la misma que realizaban los etruscos del firmamento.

Los arúspices eran temidos y considerados entre las personas ilustradas como unos verdaderos insensatos suponiéndose instruidos en el conocimiento del porvenir: sabida es la respuesta que dio Aníbal al mensaje de Prusias, rey de Bitinia, cuando éste rehusó dar la batalla porque se lo habían prohibido las entrañas de las víctimas, y Catón dijo que no le era fácil comprender cómo los augures y los arúspices al encontrarse en la calle podían contener la risa.


El color de las vísceras, la disposición de éstas o la falta de algún órgano también podía revelar detalles de lo consultado. Por Platón sabemos que la hepatoscopia ( observación del hígado) gozó de mayor prestigio que el augurio por las aves

LOS SACRIFICIOSEra tan importante tener a los dioses apaciguados (pax deorum), que los romanos pensaban que de ello dependía la propia existencia de Roma, dando una importancia capital a ciertos ritos y sacrificios, manteniendo así un equilibrio con las divinidades.

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No había que esperar a una gran batalla para realizar estos ritos, un viaje, la apertura de unos comicios o la aprobación de una nueva ley eran motivos suficientes para consultar la aprobación de los dioses pertinentes para tal o cual acción.
En estas ocasiones lo que demandaba el dios o dioses era un sacrificio. Los sacrificios eran normalmente de anímales, aunque en muchas ocasiones también se ofrecían alimentos como cereales, frutas o vino

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 También hubo sacrificios humanos en Roma, sobre todo de niños, siendo el último registrado durante la segunda guerra púnica después del desastre de Cannas. Según los propios los romanos, el acto del sacrificio era el que más satisfacía a los dioses,
Según Plinio el Viejo, los sacrificios humanos fueron abolidos por decreto senatorial del año 97 a. C. y el Imperio romano prohibió esos ritos en todas partes considerándolos bárbaros

Sibila Cumana. Capilla Sixtina Miguel Angel.

LOS ORÁCULOS

Un oráculo (μαντειον) es una respuesta que da una deidad por medio de sacerdotes, o de la Pitia o Pitonisa griega y romana, o la Sibila, o incluso a través de interpretaciones de señales físicas (tintineo de campanillas, por ejemplo), o de interpretaciones de símbolos sobre piedras, como las Runas, o de interpretaciones de símbolos sobre cartas, como el Tarot, o de sacrificios de animales.
Los romanos asimilaron y heredaron los oráculos griegos, creando además los suyos propios como aquel de la Sibila de Cumas. En la Antigüedad se la consideró como la más importante de las diez sibilas conocidas.

LOS LIBROS SIBILINOS

Se consultaban los libros sibilinos, libros que fueron ofrecidos al rey Tarquinio por la Sibila de Cumas (ciudad de la Campania) a cambio de una gran cantidad de dinero. Estos libros contenían profecías todas ellas relacionadas con el “fatum” de la ciudad

 

 Libro de hojas de palmera.

Así pudieron ser los LIbros Sibilinos.
En 83 a. C. el fuego destruyó los llamados Libros Sibilinos originales y hubo que formar una nueva colección que no ha llegado hasta nuestros días porque en 405 el general romano Estilicón, ordenó su destrucción. Estos libros ejercieron gran influencia en la religión romana hasta el reinado de Augusto.

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Sibilas y Ángeles, 1514, Rafael, Roma, Santa Maria della Pace

Años mas tarde, Augusto terminó de recopilar copias de los destruidos y los depositó en templo de Apolo Palatino, fundando un colegio, solo para cuidarlos e interpretarlos y los sacerdotes decidian cual era la mejor manera de agradar a los dioses

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Santuario de Delfos

  EL ORÁCULO DE DELFOS

En épocas antiguas en el Santuario de Delfos, estaba el lugar del oráculo , dentro de un templo dedicado al dios Apolo. 
Delfos era reverenciado en todo el mundo griego como el lugar del ónfalos (ombligo) o centro del universo
Ya en época romana, el Santuario de Delfos, a mitad del siglo I fue saqueado per Nerón, que se llevó 500 estatuas de bronce, y abolió el oráculo. Pero Adriano, más tarde, lo restauró y volvió a tener cierto renombre y esplendor por un tiempo.



Antigua moneda de Delfos.

En tiempos de Caracalla dejó de emitirse moneda en Delfos. Constantino el Grande se llevó algunas figuras para su nueva capital. Juliano el Apóstata aún consultó el oráculo, pero finalmente fue suprimido por Teodosio I el Grande en 385 al prohibir el culto pagano.

 

Otra de las diez sibilas, era la Délfica.

Representación en el techo de la Capilla Sixtina realizada por Miguel Angel, donde están las demás, incluida la Cumana.


Egeo, mítico rey de Atenas, consultando a la Pitia, el Oráculo délfico, que está sentada en un trípode.
La inscripción en la copa identifica a al Pitia con la diosa Temis. Tondo de kílix ático de figuras rojas, del Pintor Codros, c. 440-430 a. C., conservada en le Museo de Berlín . 
Ésta es la única imagen contemporánea de la Pitia.


LAS MALDICIONES

Por último nos quedan las maldiciones, que aunque se podían hacer directamente ofreciendo dádivas al dios que se pidiera ayuda, el uso más común era el de las tablillas de maldición (defixionum tabellae).

Se escribía en ellas el nombre del destinatario de la maldición y todas las penurias que le deseaba, mientras le rogaba al dios o ser oscuro al que se lo pedía.
Los antiguos romanos no se quedaban cortos en lo que respecta a las bajas pasiones y tampoco parecían muy preocupados por ocultarlas.
Bien al contrario, tenían la costumbre de gritarlas a los cuatro vientos en forma de mensajes, maldiciones y amenazas que plasmaban en tablillas de cera, paredes o papiros.
Las conocidas como “tablillas de maldición” son un buen ejemplo de ello y en una encontrada en Bath (Reino Unido), su autor invoca a la diosa Sullis Minerva para que cause “impotencia, locura o ceguera” a los rivales.

LOS AMULETOS

Amuletos para la mala suerte usados en Roma habitualmente.

Utilizaban así un sin fin de amuletos protectores de entre los que destacan el fascinum (falo),

SUPERSTICIÓN EN LA ROMA DE LOS CÉSARES

El pueblo romano era muy supersticioso. Creativos, pragmáticos, estrategas y, aunque parezca contradictorio, temerosos de los dioses y de la magia. 
Al igual que los griegos, de los que heredaron esta mentalidad, los antiguos romanos buscaban algún tipo de protección o ayuda para prevenir o causar el mal. Costumbres y ritos más o menos complejos que les aportaban seguridad frente a los innumerables peligros que aguardan en la existencia.  En este sentido protector, los amuletos cumplían su función.

El mas cotidiano era el llamado tintinnabulum, llevaba una campanillas con aspecto fálico y como al falo se le consideraba un talismán, a su sonido, se le atribuían poderes para atraer la buena suerte y alejar los malos espíritus. A los recien nacidos se les colgaba un falo pequeñito para el mal de ojo.

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la fica (higa o puño cerrado con el dedo pulgar entre el índice y el corazón)

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y el ojo (ya fuera pintado de azul o representando al sol). Todos ellos alejaban el “mal de ojo” o las miradas envidiosas de la gente.

Otro amuleto protector de uso habitual era la bulla:

La bulla o bula (del latín, bulla, “burbuja”), en la Antigua Roma, era un colgante o medallón que llevaba dentro un amuleto que se ponía a los niños varones nueve días después de su nacimiento.
Se llevaba alrededor del cuello, como amuleto para proteger a su portador contra los malos espíritus.

Los niños romanos nacidos libres seguirían llevando la bulla,  junto a la toga praetexta, hasta la edad de portar la toga viril, a los 16 años, cuando pasaban a la edad de la adolescencia y llegaban a ser ciudadanos romanos. Se guardaba entonces con sumo cuidado, consagrándola a los dioses Lares o a Hércules.

Mosaico romano, con una imagen para ahuyentar a los envidiosos y el mal de ojo.

domus de Astúrica Augusta (Astorga, León)

MOSAICOS

Los menciono, por la importancia que tuvieron para descifrar la vida y costumbres romanas, como indudable documento gráfico.
Asi en este se intentaba ahuyentar la mala suerte, el mal de ojo y, en suma, a los envidiosos. Ese era uno de los cometidos de los mosaicos en la Antigua Roma

 Lararium. Detalle.

SUPERSTICIONES EN TORNO A LA COMIDA

El ritual sagrado se mantuvo en los banquetes y formó parte de una codificación cultural que recordaba la religiosidad de los primeros tiempos. Sin embargo, el significado religioso primordial fue olvidándose y buena parte del comportamiento codificado o ritualizado se convirtió en pura superstición mezclada con creencias populares.
 

  Triclinium

Una creencia muy extendida era que no se podía recoger el alimento que había caido de la mesa al suelo y volverlo a poner en la mesa. Si caía al suelo, automáticamente formaba parte del mundo subterráneo de los difuntos, por lo que debía dejarse ahí y, posteriormente, cuando fuese recogido por los esclavos en el momento oportuno, sería quemado como ofrenda a los Lares.
Conviene saber que en la Roma primitiva los difuntos familiares se sepultaban bajo el suelo de las cabañas y que la presencia de estos se consideraba permanente en la casa.

 

   Asarôtos oikos. Aquileia.

Posiblemente por ello se considera que todo alimento que toca tierra se pone automáticamente en contacto con el reino de los muertos. 
Todo lo que toca tierra se considera tabú, sacer, incluidas las hojas y hierbas que sirven para hacer infusiones medicinales. 
A menudo se representa este motivo en los mosaicos del pavimento, constituyendo el tema del “comedor sin barrer” o asarôtos oikos. Los restos de comida son representados con gran realismo en los suelos de los comedores 

Lararium en la cocina. Pompeya.

Lámpara de aceite 


Otras supersticiones:

No se deben apagar las lámparas tras la comida

La mesa tampoco puede permanecer enteramente vacía

Besar la mesa servía para evitar las sombras de los muertos y las brujas
 
Existía la prohibición de entrar a la sala del triclinium con el pie izquierdo

Los números tenían también un valor simbólico. El número ideal de comensales es entre tres, como las Gracias, y nueve, como las Musas, repartidos en tres lechos triclinares con capacidad para tres personas cada uno 
 
 Y muchas creencias más, como aquella de los primeros tiempos que prohibía usar cualquier objeto metálico en la mesa y obligaba a usar vajilla de madera o terracota, o la de atribuir mala suerte a servir el mismo plato después de un estornudo. 

Como habreis comprobado, los romanos tenían ritos y supersticiones para cualquier actividad de su vida y eran tan habituales, que parecían no dar un paso sin tenerlas en cuenta. 




FUENTES: 

 http://historiaoleyenda.com/augurios-sacrificios-maldiciones-roma/

 https://es.wikipedia.org/wiki/Auspicio 

 https://franciscojaviertostado.com/2015/09/28/y-un-pajaro-dicto-el-futuro-del-imperio-romano/

http://www.thaleia.es/web/thaleia/actividades/roma-arcana/

https://domus-romana.blogspot.com/2018/11/fascinum-amuletos-contra-el-mal-de-ojo.html

     

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