Las lomas y arroyos de la ciudad de Madrid


Vistas de Madrid desde el Templo de Debot

El origen de Madrid, es árabe y está asociado a la creación de un punto defensivo frente a las oleadas y los ataques cristianos del norte, y la necesidad de proteger a Toledo,

De ahí, su emplazamiento en los pensamientos y las corrientes en Manzanares y la posibilidad de ubicar un alcázar en su zona superior, hoy zona del Palacio Real y la Almudena,  donde el desnivel es de 60 m.

Sus características geográficas unidas a otras virtudes como el clima, la abundancia de agua y la caza, etc. atrajo de siempre al hombre, y que antes de los árabes hubo todas las civilizaciones incluso durante la Prehistoria



Mamuts En El Cuaternario


El peto Sobre el Manzanares, un abrigo Cuyo vivio Una de las  faunas prehistóricas  Más ricas de Europa -con ejemplares de  mamuts  apodados por la Comunidad Científica Mundial  Matritensis -, FUE El que confirió a la ciudad su condición f defensiva Y Su Elección Por los árabes como atalaya para controlar el río y los pasos de cruce de la sierra del Guadarrama.

El desarrollo urbano de Madrid ha tenido lugar sobre una serie de lomas en forma de tridente que, en dirección norte-sur, se hallan separadas por varias vaguadas: la del Manzanares, la de la Fuente Castellana y la del Abroñigal

La búsqueda de Cerros y Collados nos lleva a deducir, no solo  el gusto de los primeros pobladores de Madrid, sino del resto de los seres humanos en general, por ubicar los edificios más representativos en la zonas más altas como ocurrió siglos mas tarde con la Iglesia de San Ildefonso, el edificio de la Telefónica, o la Iglesia de San Andrés y no solo por motivos defensivos.

Edificio de la Telefónica en la Gran Via


Tres Olivos (Fuencarral)

Efectivamente Madrid es una ciudad situada, comparativamente a otras, a una buena altitud y parece ser que la mayor altura de Madrid capital, la encontramos en la zona de Fuencarral-Tres Olivos, en torno al Parque de Santa Ana (unos 742 metros de altitud).

Puerta de O´Donnell


 Calle Alcalá arriba, el Retiro en O’Donnell es una de las cotas más altas de la ciudad.

Maqueta de Madrid de León Gil de Palacio  zona del Palacio Real y la Plaza de Oriente

 La loma más occidental es la primera en la evolución de la ciudad, pues, situada entre el Manzanares y la vaguada por donde corría el arroyo del eje Castellana-Prado, sirve de asiento al viejo Madrid y al Ensanche Norte.


En contraposición, la zona más baja de la ciudad es la que se extiende a lo largo de la rivera del río Manzanares (principalmente Legazpi, Carabanchel Bajo y San Cristobal)

Madrid posee un rico y muy variado relieve, no hay más que acercarse al Arco de Cuchilleros, bajo la plaza Mayor, para percatarse de la envergadura de alguno de los muchos taludes que zanjan Madrid

En la Cava de San Miguel ése desnivel en particular, mide 18 metros, (siete pisos) respecto al de la Plaza Mayor




a la que se accede por el arco de Cuchilleros



 

De esta manera,  si quitáramos de la superficie de Madrid sus edificios nos llevaríamos más de una sorpresa: observaríamos que el relieve de la ciudad se encarama sobre siete colinas mas destacadas

LAS SIETE COLINAS:


Dibujo de Pedro López Carcelén ilustrando la ciudad musulmana y el desnivel existente desde la muralla al rio

En este plano aparece la calle de la Puente, posteriormente calle de Segovia y por encima la Cuesta de la Vega



La pradera  de San Isidro, Francisco de Goya.

Este cuadro os lo he puesto en otras publicaciones sobre Madrid, pero es que, es en la ribera del  río Manzanares, donde mejor se comprueba el desnivel de cotas de Madrid. Desde allí hasta la base del Palacio Real o de la catedral de la Almudena, median 60 metros.

Forma parte de la altiva cornisa que ciñe Madrid por poniente y que circunda la ciudad desde El Pardo hasta Legazpi

Estos puntos mas elevados de Madrid, estarían localizados en:

 El  Palacio Real, donde se ubicaba la antigua almudayna árabe

 La iglesia de San Sebastián,  remata la calle de Atocha

 La Iglesia de  Santa Bárbara o de las Salesas Reales, al final de la calle de San Bernardo

 La iglesia de San Ildefonso en la Corredera Alta

 La iglesia de San Andrés, donde se alza la plaza de igual nombre

 La Iglesia de San Cayetano, en el alto de Lavapiés

El Viaducto, desde las Vistillas

Subida a las Vistillas, separada de la anterior por la calle-río de Segovia

Escalera para subir a las Vistillas, desde la calle de Segovia

Asi, la ciudad presenta una orografía ondulada en la mayor parte del municipio pero se puede cruzar sin pendientes superiores al 2,5% de desnivel

LOS BARRIOS BAJOS



Por otro lado, los desaparecidos Barrio de Lavapiés y Barrio de El Rastro, ambos incluidos en la actualidad en el de Embajadores,  formaban parte de los llamados “barrios bajos” de Madrid. Pero ‘barrios bajos’ en el sentido geográfico literal de la expresión, no en el despectivo de ‘barrio de maleantes’,  ya que se encuentran situados en un terreno bajo que desciende hacia el río Manzanares.

El Rastro

El trazado de las calles de estos dos barrios, especialmente las del Barrio de Lavapiés, son sinuosas y empinadas, pues ocupan el lugar de los torrentes que desde lo alto bajaban hasta el Portillo de Valencia y la Ribera de Curtidores que baja empinada camino del Manzanares.


OTROS PUNTOS MAS ALTOS:


Altos del Rebeque

Es una pequeña calle que está enfrente del Palacio Real, al lado de la Plaza de Oriente y que junta la manzana de las calles  de Requena con la calle de Noblezas mediante una escalinata de algo más de 20 escalones.

Una plaquita del Ayuntamiento de Madrid nos recuerda que en este lugar existió, hace ya mil años, la Puerta de la Xagra, puerta de acceso a la ciudad en tiempo de los Árabes cuando aquí estaba la Almudena, que así se llamaba la muralla árabe. Aquí en los conocidos como Altos del Rebeque estubo el punto más alto de la muralla árabe



La Cuesta de las Perdices

Se conoce como cuesta de las perdices al tramo de la carretera de la Coruña comprendido entre Puerta de Hierro y el hipódromo de la Zarzuela.

Aunque en la actualidad, después de diversas obras no se nota mucho, hasta los años 1960 del pasado siglo era una cuesta bastante pronunciada llegando a estar adoquinada.

En esta cuesta los madrileños acudían a probar la potencia de los coches después de su compra

El Cerro del Tío Pío


Es un parque vallecano  ubicado junto al barrio de Fontarrón, la Colonia de Santa Ana y a la Colonia de los Taxistas. Se le conoce comúnmente con el nombre de Parque de las Siete Tetas  por la forma que tienen sus colinas

El cerro de San Blas


 (denominado también cerrillo de San Blas)​ es un promontorio ubicado en uno de los extremos meridionales de los Jardines del Retiro de la ciudad de Madrid.

Se trata de una pequeña elevación del terreno, ubicada en la parte final del camino que conducía en su momento al monasterio de Atocha, que empieza a cobrar importancia en los últimos años del siglo XVI, desde el momento en que se construye una ermita dedicada a San Blas,​ cuyo nombre va a utilizarse desde entonces para designar también aquel “cerrillo”. En él, mas tarde, se diseñó el Real Observatorio de Madrid cuyo edificio continua en la actualidad.

 


LOS ARROYOS


Los arroyos que transcurrian por Madrid para desembocar en el Manzanares, configuraron su relieve, formando sus colinas y a su vez, estas contribuyeron a que el agua labrara sus cauces; por eso es imposible hablar de la orografia madrileña sin mencionar sus arroyos y su rio

Bajo las calles de Segovia, Arenal, o la cuesta de San Vicente discurrían torrentes caudalosos que declinaban precipitadamente hacia el Manzanares.





La vinculación de Madrid con el agua procede del periodo visigodo, cuando la región era conocida como «Matrice» (madre de aguas) y de ahí, parte de esta leyenda:


“Fui sobre agua edificada, mis muros de fuego son, esta es mi insignia y blasón”.


 “El profundo arenal que dio caminos al agua, y dio llanura que no había, tragando en sí los cerros convecinos.”

Estamos hablando de Madrid y estos versos son de Nicolás Fernández de Moratín, padre de Leandro y hacen referencia al relleno del cauce del arroyo del Arenal, y el de San Pedro, sobre todo, que tuvo lugar después de la llegada de la Corte a Madrid en 1561.

Muralla árabe, cerca de la Catedral de la Almudena

Los muros “de fuego” hacen referencia a la piedra de pedernal, con que se hicieron las antiguas murallas.


EL ARROYO DE SAN PEDRO



Iglesia de San Pedro el Viejo


El arroyo nestaba en la hoy Calle Segovia, al que dio nombre la Iglesia de San Pedro el viejo, cuya fundación puede deberse a Alfonso  X que cede un solar junto a las denominadas fuentes de San Pedro.

Las fuentes aparecen denominadas como “sci.petri” en el Fuero de 1202. Una de las primeras misiones de la parroquia fue velar por la distribución de sus aguas, que se vertían por los barrancos de la calle Segovia, desde las Fuentes de San Pedro.

La Plaza de Puerta Cerrada, con el inicio de la calle Segovia


Los visigodos encontraron una gran fuente en lo que hoy se conoce como Plaza de Puerta Cerrada, donde surgía un arroyo que discurría hacia el río Manzanares.




El Viaducto de la calle Bailén, salvando la antigua vaguada de la actual calle Segovia


La fundación de Madrid por los musulmanes sobre un terreno rico en acuíferos y arroyos, como el que corría por la Calle Segovia abajo, provocaba que algunas zonas de la ciudad, como la propia Plaza Mayor, fueran pantanosas.

Esquema de un acúifero

De hecho, bajo Madrid existe un acuífero terciario detrítico, que se convierte en la gran reserva de agua contra las sequías y el garante del abastecimiento básico para la población

Fuente de los Caños Viejos, con la escalera que desde la calle Segovia, sube a la de Bailén.




La Cuesta de los Ciegos  que desde la calle Segovia sube a la Plazuela de la Morería

( Por todas estas cuestas, bajaban corrientes de agua que alimentaban el Arroyo de San Pedro)


 foto: Carlos Viñas


La Plaza de la Cruz Verde con su escalinata que también desemboca en la calle Segovia

En esta plaza esta la Fuente de Diana, cuya diosa estaba situada antes en una fuente que había en  Puerta Cerrada

EL ARROYO DEL ARENAL



Entre las vaguadas que reconocemos con facilidad están la del Arroyo Arenal, coincidente con la calle del mismo nombre, que va a parar a la plaza de Ópera
Bajo su subsuelo se encuentra la  Fuente de los Caños del Peral, cuya agua proviene de la misma dehesa de la Villa, antes de Amaniel. Se pueden ver sus restos, en el metro de Ópera
 
 

LA CUESTA DE SAN VICENTE


Por la cuesta de San Vicente discurrían torrentes caudalosos que declinan precipitadamente hacia el Manzanares.

EL ARROYO DEL PRADO


Uno de ellos recorría el Prado Viejo. Lo que ahora son los bonitos paseos del Prado y de Recoletos, con sus fuentes y sus museos, durante siglos fue un escarpado barranco por el que corría el agua de un arroyo al que a su vez iban a parar las aguas que bajaban por sus laderas.

En 1767 se pone en marcha el proyecto del Prado de San Jerónimo por José de Hermosilla, el cual contemplaba la reforma el eje correspondiente al arroyo de la Fuente Castellana.

Grabado de la Fuente Castellana (1833). Acompañaba a la imagen el siguiente texto: “Vista del obelisco erigido en el nuevo paseo desde la puerta de Recoletos hasta la fuente Castellana”. (Fuente: Biblioteca Nacional de España)


EL ARROYO DE LA FUENTE CASTELLANA


Madrid ocupa una suerte de espinazo doble entre el río, al oeste, y dos arroyos confluyentes: el del Abroñigal, al extremo este, por donde discurre hoy la M-30, y el de la Fuente Castellana, que, desde la plaza de Castelar y de norte a sur, taja Madrid en dos mitades.





Plaza de las Cibeles y el Banco de España

Las aguas de este último, confluyen bajo Cibeles, con las de dos torrenteras que bajan de Gran Vía y de la Puerta de Alcalá.

Y estas aguas integran el sistema de seguridad del Banco de España, cuyos sótanos anegarían, en el remoto -pero no imposible- caso de dispararse todas las alarmas en torno a su cámara acorazada, situada a unas siete plantas bajo la cota de la calle de  Alcalá.




Plano de Mancelli


Totalmente soterrado desde el siglo XIX, el caudal de sus acuíferos discurre bajo el paseo de la Castellana (al que dio nombre), los paseos del Prado y Recoletos y la calle de Méndez Álvaro. El arroyo nacía en la que luego sería plaza de Emilio Castelar, donde se instaló en 1833 la primera  Fuente Castellana




Dehesa de la Arganzuela,​ con la fuente

Donde, mas tarde se emplazó La Fuente Castellana, en medio de un estanque de más de 100 metros de largo por unos 60 de ancho, rodeada de surtidores de agua.


Fuente de la Arganzuela 

Tras la reurbanización de la M-30 y el Parque Madrid Río quedó despojada de nuevo de su original diseño como fuente aunque se conservan la columna y las esfinges.


EL ARROYO DEL ABROÑIGAL


Otra loma, emplazada entre la última vaguada citada, de la Castellana y la del arroyo Abroñigal (hoy M-30 E), es la correspondiente al Ensanche Este, donde se alza la tercera u oriental, la más importante, larga y ancha de todas, que encima de la cual se disponen los barrios periféricos que van desde la Ciudad Lineal hasta el Puente de Vallecas.




EL ARROYO CULEBRO


 El afluente más importante con el que el Manzanares se encuentra en su curso bajo es el arroyo Culebro, corriente de unos 28 km de longitud, que mas tarde discurre por Leganés, Fuenlabrada, Pinto y Getafe y que desemboca en este último municipio.



 El arroyo Culebro nace en la laguna de Mari Pascuala, que recibe aportaciones de un acuífero, en el Parque Polvoranca,​ dentro del término municipal de Leganés (Madrid)

En su tramo final, el arroyo Culebro gira al noreste adentrándose completamente en el término municipal de Getafe para acabar desembocando en el río Manzanares, a unos 13 km al sureste de Madrid.

Aunque no pasa por la capital, nutre tanbién al Manzanares,

Plano geométrico de Madrid por Tomás Lopez de 1785

Bibliografía sobre el tema:


Aunque cuenta con precedentes desde el siglo XVI, la interpretación del relieve madrileño que acabamos resumir es muy moderna, y hasta llegar a ella ha sido necesario mucho tiempo.

Esa evolución es precisamente lo que trata de analizar ” Los Estudios de Geografía Histórica” de Antonio López Gómezotro  o su segundo trabajo, centrado en “La percepción histórica del relieve de Madrid”.

El libro reseñado, sigue un criterio puramente cronológico. Al comienzo se hace referencia a las descripciones y planos correspondientes a los siglos XVI y XVII; de este período destaca la referencia en varios lugares  a los “lomos de Madrid” aludiendo al emplazamiento general, mientras que en la ciudad misma los viajeros sólo mencionan colinas o cerros de manera imprecisa por lo común, llegándose a comparar incluso con Roma, la gran urbe por antonomasia…

EL MANZANARES


Ventisquero de la Condesa


Nace en el ventisquero de la Condesa que es un nevero de la Sierra de Guadarrama que, por extensión, da nombre a la zona montañosa que conforma su entorno. Está ubicado a unos 2.000 m de altitud, en la vertiente sur de la Cuerda Larga

El principal río de Madrid es el Manzanares, que penetra en el municipio en el entorno del Monte del Pardo alimentando el embalse del mismo nombre, al que también llegan las aguas de los arroyos Manina y Tejada


 
Embalse de Santillana


Ninguno de nosotros hemos visto el Manzanares fluir en régimen natural. Solo podemos imaginarnos cómo fue en el pasado a través de las crónicas de época. Estas nos lo pintan como un río de contrastes, propenso a inundaciones durante las épocas húmedas y a convertirse en cenagal durante los estiajes


Por sus fuertes crecidas y estiajes, el Manzanares nunca presentó un régimen hidrológico los suficientemente estable como para permitir a los madrileños saciar su sed. Por otra parte, el fuerte desnivel que era necesario salvar para subir sus aguas a la ciudad y la disponibilidad de aguas subterráneas hacía que la tarea, sencillamente, no mereciese la pena.

. En todo caso, sus habitantes se habrían contado solo por decenas. Cabe por ello pensar que el caudal de las fuentes de San Pedro habría sido suficiente para calmar la sed de la población sin que esta tuviera que recurrir a las aguas del Manzanares


En este fragmento de la famosa vista de Madrid dibujada por Anton Van der Wyngaerde en 1562, puede verse el solar sobre el que surgiría el barrio Imperial y los dos puentes que le sirven de límites: a la izquierda, el antiguo de Segovia (faltaban veintidós años para que Juan de Herrera construyese el actual) y en el extremo derecho el de Toledo (faltaban 150 años para que Pedro de Ribera construyese el que conocemos).


Cabecera del Canal del Rio Manzanares


En 1770, Carlos III aprobó la construcción del Real Canal del Manzanares, un proyecto contemplado desde hacía dos siglos para hacer el Manzanares navegable hasta el Tajo y desde allí hasta Sevilla

En 1818 se hicieron obras de ampliación, fundamentalmente estéticas, y se colocó en la cabecera (junto al puente de Toledo) un león de mármol sobre un pedestal flanqueado por sendas columnas de Hércules, mientras que dos escaleras de granito descendían hasta los paseos que corrían junto al canal. Se cegó en 1859 por ser un foco continuo de epidemias.



El Manzanares a su paso por el Paseo de Extremadura



Faltan más de cuatrocientos años para que el terreno valdío a la derecha, dentro del meandro del río, fuera ocupado por el estadio Vicente Calderón, que proximamente será derribado





EL PARQUE LINEAL DEL MANZANARES

Aunque urbanizado en una mínima parte al norte (parque de Ricardo Bofill) es hoy en día un depósito arqueológico y natural de la Comunidad de Madrid

. Pasado este espacio natural, el río comienza su curso urbano en torno a la ciudad universitaria, entrando después, brevemente, en la Casa de Campo, donde recibe las aguas del arroyo de Meaques.


Parque Lineal del Manzanares

En su siguiente tramo sirve de frontera entre numerosos distritos, dejando en su margen suroeste a los de Latina, Carabanchel, Usera y Villaverde y en el noreste a los distritos Centro, Arganzuela, Puente de Vallecas, Villa de Vallecas y al resto de la ciudad. En esta fase, concretamente entre los distritos de Arganzuela y Puente de Vallecas, recibe el cauce del soterrado arroyo Abroñigal, cuyo recorrido coincide en su casi totalidad al de la autopista M-30, al usarse la depresión causada por su cauce como medida de insonorización de la vía rápida; también recibe las aguas del arroyo Butarque, estas en torno al distrito de Villaverde.


En lo que respecta al casco urbano de la ciudad,  el Manzanares recibe a los arroyos  (actualmente canalizados o soterrados) de  Meaques, de Abroñigal y de Butarque,  que nace en montes bajos

A su salida de la ciudad por el lado oriental del municipio de Getafe, donde recibe las aguas del arroyo Culebro, para desembocar poco después en las aguas del río Jarama , y en el entorno de Rivas-Vaciamadrid.



Comencé este artículo, con las vistas de la zona más antigua de Madrid … y quiero terminarla con el horizonte de la ciudad desde los montes del Pardo: Las Cuatro Torres al norte de Madrid, y sus últimas ediciones mas altas y modernas. FUENTES:



https://es.wikipedia.org/wiki/Madrid

http://www.parquelineal.es/descubrelo/

https://cvc.cervantes.es/foros/leer_asunto1.asp?vCodigo=19860

http://cosasdeagua.blogspot.com/2014/08/el-inutil-manzanares.html

http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2015/03/museo-de-historia-de-madrid.html

“Descubriendo Madrid”.

historias matritenses. blogspot


BIBLIOGRAFÍA:

LÓPEZ GÓMEZ, Antonio. “Estudios de Geografía Histórica”. Madrid: Real Academia de la Historia, 1999.

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