Mercados, mercadillos y mercaderes de Madrid

En sus inicios, el Madrid más antiguo, el de los siglos X y XI, posteriores al establecimiento de los árabes en la villa y anteriores a la llegada de los cristianos, hubo un largo periodo de tiempo durante el cual la población creció y con ella la actividad agrícola, alfarera y comercial.
El origen de los mercados está en el trueque de mercancías y en la necesidad de intercambiar los bienes que cada individuo o agregado de individuos ha sido capaz de conseguir o producir.

En este artículo vamos a conocer algunas características, de como se producía la venta de los diferentes artículos en Madrid, desde su origen como población, hasta nuestros días.

“El vendedor de loza” Francisco de Goya 1779 Museo del Prado

A partir del establecimiento de los mercados y de las redes de distribución de bienes que de ellos se generaban, surgieron sistemas de comunicación para favorecer el intercambio y se establecieron nexos de relación social, tanto en los puntos de distribución próximos en los más extensos, que podían abarcar comarcas y localidades alejadas.


Recreación de un zoco

Regresamos a los orígenes de Madrid, hoy en busca de sus zocos, azoches, o lugares de mercado y también en los distintos vendedores que ofrecían productos del campo y artesanía llegada de los pueblos de manera ambulante.

El destino principal de las mercancías que transportaban en siglos pasados los arrieros y carreteros madrileños, después de recorrer pésimos caminos, cruzar los ríos por peligrosos vados o por inseguros puentes, expuestos al peligro del bandolerismo, etc., eran las ferias y los mercados que se celebraban en varias poblaciones, los Reales Sitios y, sobre todo, la capital.

Recreación de una de las puertas del Madrid islámico

A la capital llegaban todos los productos del suelo y de la industria de casi todos los pueblos de la provincia, convirtiendo a Madrid en perpetuo mercado.

Varias plazas y plazuelas madrileñas fueron en siglos pasados lugares de venta de comestibles, sobre todo frutas, hortalizas, pan, carne y pescado.

Como nos cuentan los especialistas, para que una mera fortaleza fuera considerada ciudad debía tener una muralla, un edificio residencia de la persona que ejerciera el poder, una mezquita y un zoco. Todo ello lo tenía Mayrit, al menos desde la segunda mitad del siglo X.

Maqueta de Madrid (ya cristiano, con el Alcázar y algunas iglesias)

El mercado se instaló en la plaza de San Salvador, hoy de la Villa,  hasta la plaza de la Paja, dos de los lugares con más encanto de nuestra ciudad, y bordeando lo que fue el probable segundo recinto islámico habitado por pequeños núcleos de población que fueron creciendo poco a poco. Ambas plazas, extramuros de la posible medinilla, se convirtieron en lugar de mercado y con el tiempo centro de los arrabales islámicos.( en la imagen, la medinilla y su cerca a la izquierda y el 2º recinto a la derecha)

Plaza de la Villa 

Existió pues, el gran zoco en la plaza de San Salvador (hoy de la Villa) a la salida del recinto amurallado por el camino que partía de la Puerta de la Almudena, hoy calle Mayor
El zoco (suq) era el lugar donde se concentraba la intensa vida del mercado agrícola y artesanal y en Madrid, se solía improvisar en las calles, normalmente cerca de los dos centros de la vida social, la mezquita y los baños.

Fue el más antiguo lugar de actividad comercial y también política. El rey Enrique IV dio licencia para que se hicieran soportales en la plaza «porque las gentes ayan do se poner en tiempo de necesidades…».
En 1494 los soportales no se habían hecho o bien era necesario renovarlos, puesto que, por una cédula de 30 de julio de ese año, los Reyes Católicos concedían al Concejo madrileño «facultad para echar sisa en cantidad de 100.000 maravedíes con objeto de hacer portales en la plaza destinados a la venta de comestibles”

LA PLAZA MAYOR


En los años finales del siglo xv, los vendedores fueron instalando sus puestos en la plaza del Arrabal (la que luego sería plaza Mayor), porque, al estar situada extramuros de la villa, quedaba libre del control fiscal.




La Plaza Mayor en Navidad años 60

Las autoridades madrileñas obligaban a los comerciantes a vender solo en los soportales que se habían construido, con el fin de cobrarles impuestos. Los hortelanos y panaderos se negaron a ello y recurrieron al Consejo de Castilla, alegando que esos soportales se habían hecho no con fondos del Concejo, sino con el dinero recaudado con las multas que pagaban los vecinos.

Imagen navideña de la pavera, que no faltaba nunca en la plaza.

Una peculiar “pavera” circunstancial: La Chelito, cupletera de la época.

Las aguadoras, otra imagen que no podía faltar

Los puestos de la plaza Mayor estaban colocados de forma desordenada, lo que ocasionaba problemas de circulación.

Hubo varios intentos de ordenarlos, pero como esa plaza sirvió también de escenario para la celebración de festejos con motivo de bodas y bautizos reales, corridas de toros, representaciones teatrales, canonizaciones y también autos de fe y ajusticiamientos, la labor fué dificil.

Los hortelanos de Madrid y su término tuvieron asignados durante algún tiempo 74 puestos de siete pies cada uno en la plaza Mayor, ocupando el espacio comprendido entre el arco de la calle de Toledo y el de Botoneras.

Puente de Toledo

Para facilitar este trasiego de mercadería, a mediados del S.XVIII, Carlos III mandó abrir una amplia avenida entre el puente de Toledo y la puerta de igual nombre, que se denominó paseo de los Ocho Hilos (es el último tramo de la actual calle de Toledo) porque tenía ocho hileras de árboles.

Parador y Posada de la Estrella

Desde el principio, comienzan a instalarse posadas y mesones en las cercanías de la antigua puerta de Toledo. La actual es de 1827. Junto a ella existían a finales de siglo XIX tres paradores, llamados La Estrella, El Sol y La Luna. Otro parador famoso fue el de Gil Imón, en la ronda de Segovia, que desapareció unos años antes que los anteriores


Otros lugares de venta en la capital fueron las plazas de la Red de San Luis, de Santo Domingo, del Rastro, de la Cebada, de Antón Martín, etc.que iremos viendo a continuación:

MERCADILLO DE ANTÓN MARTÍN

El mercado de Antón Martín  es un mercado de abastos ubicado en el centro de Madrid, ​ entre las calle de Atocha (junto a la parroquia de San Salvador y San Nicolás) y la de Santa Isabel



Sastres cortando las capas durante el bando de Esquilache

Se conocía, desde al menos el siglo XVII, como plazuela de Antón Martín, y se utilizaba como plaza de mercado, con un “repeso” menor, que en 1766 fue el lugar de inicio del motín de Esquilache.

El mercado pasó a ser una plaza de abastos cubierta, que incluye un pasaje descubierto entre la calle de Atocha y la calle de Santa Isabel  Algunos de los puestos del mercado se distribuyen a lo largo de la calle Santa Isabel.
En la plaza de Antón Martín llegó a haber veinte puestos de pescado y fruta que quedaron destruidos por un incendio, probablemente provocado  por motivos políticos, el 10 de agosto de 1690.

Se dudó sobre la conveniencia de volver a instalar los puestos, pero, teniendo en cuenta el perjuicio que se hacía a los vecinos de esa zona, se colocaron de nuevo las mesas y los cajones que lo formaban.

Edificio actual del mercado


Entrada al Metro en la Red de San Luis 1925
MERCADILLO DE LA RED DE SAN LUIS

El mercado que se reunía en la Red de San Luis existió durante años hasta que en 1830 

Plaza del Carmen en 1935

Despues se trasladaron los puestos, que afeaban esa zona, a la próxima plaza del Carmen, que se convirtió en el lugar madrileño donde se concentraban mayor número de vendedores.


MERCADO DE LA CEBADA

El mercado más grande de Madrid, ubicado en la Plaza La Cebada de La Latina.

Dibujo con vista antigua de la plaza, donde se ve en primer término la fuente que la adornaba, y al fondo la cúpula de San Andrés.

En sus orígenes fue un mercado abierto en la plaza, que acercaba a los alimentos que entraban por la Puerta de Toledo a muchos de los habitantes de Madrid. Fue apenas en 1868 cuando se le puso forma a la edificación de hierro que luego tuvo varias renovaciones.

Antiguamente, en esta plaza se comerciaba con cereales, legumbres y tocino, abastecidos los tenderetes con productos que entraban por la Puerta de Toledo. y se dice que de ahí venia su nombre de “cebada”
Sin embargo, según Mª Isabel Gea, el nombre se debe a que aquí se separaba la cebada destinada a los caballos del rey de la de los regimientos de Caballería.

Detalles de la plaza a finales del S.XIX

Los carros y caballos que se ven en la imagen eran los que transportaban los alimentos desde los pueblos. En el siglo XVIII, el número de carretas que entraban en la capital aumentó y, por lo tanto, también lo hicieron los problemas de tráfico y los accidentes que se producían en sus calles.

En 1870 empezó la construcción del Mercado de la Plaza de la Cebada (entonces de Riego), realizado bajo la dirección del arquitecto Mariano Calvo Pereira, siguiendo el modelo del de Les Halles en París.

Construido con modernas estructuras de hierro y cristal se trataba de un vasto edificio de planta irregular, compuesto por dos pisos, y con una superficie de 6.323 metros cuadrados. Inaugurado por el rey Alfonso XII el 11 de junio de 1875, fue derribado en 1956, construyéndose en su lugar el actual mercado de la Cebada.

Entrada al mercado (observad el anuncio del chocolate Matias Lopez, al fondo)

 En las fotos pescaderías de la Cebada

y un puesto de patatas

LA PLAZA DE LOS CARROS

Aledaña a la de la Cebada, y la Iglesia de San Andrés. Se aprecia el muro de la Capilla de San Isidro
En la de Carros se estacionaban y contrataban esos medios de transporte, con dos o tres mulas, durante todo el siglo XIX y primeros años del XX.


PLAZA DE LA PAJA

 Muy cerca de la Cebada estaba la plaza de la Paja, verdadero centro del Madrid medieval, llamada así porque en ella se subastaba la paja que se otorgaba a los canónigos de la vecina capilla del Obispo (se puede ver al fondo) para el mantenimiento de las mulas que poseían.

EL RASTRO

Hoy día, es un mercado al aire libre, originalmente de objetos de segunda mano, que se monta todas las mañanas de domingos y festivos

Grabado de Luis Huidobro de la revista “La Ilustración Artística” 1916

Plaza  con el llamado “héroe de Cascorro”,  Eloy Gonzalo, que participó en la Guerra de Cuba, presentándose como voluntario para prender fuego, con un bidón de gasolina, a la posición de los insurrectos cubanos en Septiembre de 1896, hazaña en la que salió con vida.

Anteriormente la localización era el matadero del Rastro y Carnicería Mayor que se hallaba junto al llamado Cerrillo del Rastro, en la actual plaza del General Vara del Rey.
El 14 de mayo de 1569 se acordó la instalación del Rastro junto a  la Casa Cerrillo, entre las calles Ribera de Curtidores y Piñón.

El “tapón del Rastro”

Para ello, se compró un terreno  por 60.000 maravedies a los que se unió, mas tarde, otra tierra  para el degolladero de carneros.
El matadero era un edificio grande.y el degüello de los animales, se realizaba durante la madrugada y un reguero o rastroEl Rastro – de sangre salía por la puerta del matadero y bajaba por la “Ribera de Curtidores“ pues allí se instalaron estos profesionales.

En 1919, como muestran las fotografías, aún quedaba una zona del tapón conocida como “Las Américas” que será expropiada y derribada por el Ayuntamiento para prolongar la calle Ribera de Curtidores hasta el nuevo Matadero.

Vista de la Ribera de Curtidores con todos los tenderetes en los años 30-40

Una anciana cerillera

Otro clásico: los vendedores de corbatas.

Vendedores de pájaros



El llamado “Vaquero del Rastro”

Poco a poco esta zona fue convirtiéndose en un mercado de verduras y otros objetos, lo que constituiría el origen remoto del Rastro actual, donde se vende practicamente “de todo”

LOS MATADEROS DE MADRID

La primera noticia que se tiene de la existencia de un matadero en Madrid se remonta al reinado de los Reyes Católicos, cuando se reorganizó el gremio de los carniceros en 1502.

A partir del siglo XVI se instalaron sucesivamente en diversos emplazamientos mataderos dedicados al despiece de reses en Madrid. Una de las primeras carnicerías se encontraba en la que era la plaza del Arrabal (actual Casa de la Carnicería en la Plaza Mayor).

Se comenzó con un matadero de reses vacunas ubicado en la calle de Toledo y a comienzos del siglo XVII se construyó un matadero en el cerro de la calle Ribera de Curtidores, en la actual plaza de Cascorro. A este cerro se le denominó del Rastro, anteriormente descrito

El creciente volumen diario de entrada de ganado a través de la Puerta de Toledo, y ya en el siglo XIX, se prohibió el acceso de animales al recinto de la ciudad a no ser que se hiciese por la Puerta de Toledo, donde se localizó otro nuevo matadero.


Los Mataderos en 1916

EL MATADERO DE ARGANZUELA

El ayuntamiento consideraba, por informes de 1888, que la ubicación ideal de nuevo matadero y mercado de ganados debería ser en la zona sur de la ciudad, próxima al río y los ferrocarriles. Se eligió como emplazamiento la dehesa de Arganzuela, prado junto al río que era propiedad del ayuntamiento y en el que apacentaba el ganado antes de ser sacrificado en la casa-matadero de la Puerta de Toledo

La obra dio comienzo el 21 de junio de 1911 tras haberse desbrozado el terreno. Las obras sufrieron varias interrupciones y suspensiones debido a desajustes presupuestarios en el ayuntamiento. Uno de los primeros problemas que afectó a la construcción fue la carestía de hierro debido al desarrollo de la Primera Guerra Mundial.

En el paseo de la Chopera y entre éste, el río y el puente de la Princesa se construyó en 1928 el inmenso Matadero de Legazpi en estilo neomudéjar.

Detalles de las naves de las reses, de distintas épocas

El matadero y mercado municipal de ganados de Madrid fue un conjunto de 48 edificios y 165.415 metros cuadrados dedicado a realizar funciones de matadero industrial y mercado de ganados en la ciudad de Madrid durante la mayor parte del siglo XX. .

Al final, el Estado cedía al ayuntamiento de Madrid los terrenos de la antigua dehesa de Arganzuela, para que en un plazo de diez años convirtiera el solar del Matadero y Mercado de Ganados y el del Mercado Central de Frutas y Hortalizas en una zona verde: el Parque de la Arganzuela (situado entre el paseo de las Acacias y el de Santa María de la Cabeza)

Cuando, a partir de 1970 las instalaciones comenzaron a quedar obsoletas, se iniciaron las primeras intervenciones para dotar de nuevos usos a algunas naves. (Como el invernadero de la imagen)

Tras el traslado del matadero a Mercamadrid en 1996, sus numerosas naves rehabilitadas, como salas de exposiciones, cine etc, con la Casa del Reloj como edificio señero, constituyen hoy un complejo espacio cultural integrado en el “Parque Madrid Río”.

EL MERCADO DE FRUTAS Y VERDURAS

El 23 de abril de 1935 se inauguró el Mercado Central de Frutas y Hortalizas, enfrente del Matadero al otro lado de la calle que accedía al puente de Andalucía desde la plaza de Legazpi, en el último terreno libre de la antigua dehesa de Arganzuela.

En esta foto se refleja una imagen habitual del mercado : la “rebusca” de hortalizas desechadas


Camiones de transporte de frutas y hortalizas

Años después también fué trasladado, como el anterior a Mercamadrid

MERCADO DE SAN MIGUEL

Al lado de la Plaza Mayor, se encuentra una imponente estructura de hierro de inicios del Siglo XX que se mantiene intacta.

En el espacio en el que ahora se sitúa el mercado, que no era tan amplio como es la actual plaza, se encontraba la Iglesia de San Miguel de los Octoes, (letra L) que lindaba con la primera muralla de la ciudad. En el s. XVI ya metieron mano a la muralla para ampliar ligeramente el espacio en el que ésta se encontraba y aperecieron los primeros comerciantes en los alrededores de la misma.

Posteriormente, con la llegada de José Bonaparte, en el S XIX, y su fijación por acabar con los espacios estrechos (le apodaron “plazuelas”), Bonaparte decide demoler el templo, en 1809, aprovechando que el templo había quedado bastante deteriorado por un incendio sucedido en 1790 en la Plaza Mayor. Asi quedó un espacio abierto, que pasa a ser la Plaza de San Miguel.


En el espacio liberado se estableció un pequeño mercado al aire libre destinado a la venta de pescado, lo cual generaba un espantoso olor, especialmente cuando más recios se hacian los calores del estío.

Desde mediados del siglo XIX se fueron abriendo paso las ideas higienistas y funcionalistas de urbanistas, médicos y científicos que denunciaban la insalubridad y la suciedad de estos mercados al aire libre, que además dificultaban el tráfico rodado y peatonal porque solía extenderse la compraventa a las calles colindantes

Se plantea entonces, la necesidad de proteger el recinto, se comienza este proyecto antes de mediados del S. XIX

Pero es a principios del s. XX es cuando se acaba un mercado cerrado, bajo un nuevo proyecto y con estructura de hierro fundido al estilo parisino.



 En 1912 Alfonso Dubé y Díez proyectó un mercado cubierto, de estructura metálica, que vino a sustituir a la endeble estructura de 1835

Hoy día, este mercado de Madrid es un espacio lleno de luz natural gracias a su estructura de cristal y hierro. Se ofrece una importante propuesta gastronómica con productos frescos. Desde su reapertura en el 2009 se encuentran como uno de los mayores centros de degustación de Madrid.



1901

MERCADO DE SAN ILDEFONSO


El Mercado de San Ildefonso fue un mercado de abastos de Madrid situado en la que luego sería plazuela de San Ildefonso, dentro del chispero barrio de Maravillas. 

1930

Le dio nombre la iglesia parroquial de San Ildefonso, (c/ Colón, 16) y es de suponer que, en un principio, este mercado surgió por la reunión de varios tenderetes que con el tiempo pasaron a ser estables y cuyos dueños, en algún momento, decidieron organizarse conformando así una plaza semiabierta y techada en donde vender sus productos.

Mercadillo en la Corredera Baja de San Pablo, en las proximidades del Mercado de San Ildefonso
.en 1950

Derribo

Fue uno de los primeros edificios de este género en desaparecer tras permanecer activo más de un siglo, desde 1835 hasta 1970, año en que fue derribado.

En la actualidad es un mercado gastronómico, con una oferta enteramente culinaria. Se auto denominan con el muy “madrileño”nombre de “Street Food Market”, con quince puestos y una propuesta variada. Abiertos todos los días y ubicado en el alternativo barrio de Malasaña.


MERCADO DE OLAVIDE

A partir de 1868 comenzaron a establecerse en la Plaza de Olavide los típicos tenderetes de mercadillo de calle, que servía de distribución de abastos para la población del barrio y aledaños.
Los cada vez más numerosos puestos ofrecían pocas garantías sanitarias a la clientela, lo que condujo a la creación de un recinto cerrado, con estructura de hierro y cubierta de zinc, proyectado por Eduardo Adaro, que fue inagurado 1876.

Era de planta hexagonal y de modestas proporciones, como se advierte en la foto y  tenía una techo que se iba escalonando hasta dar a un patio central.
Un 2 de noviembre de 1974, mediante una voladura controlada, desaparecía para siempre el Mercado de Olavide

MERCADO DE LA PAZ

En pleno corazón del Barrio de Salamanca, en la calle de Claudio Coello de Madrid y desde 1882, el Mercado de La Paz es un mercado de abastos municipal que edificado en 1879 con aire modernista ,con diseño al estilo de  August Eiffel  siendo el último de los mercados municipales construidos en el siglo XIX.

Fue completamente remodelado en los años cuarenta y se cambió por completo su distribución interior y fachadas. Se trata de un mercado que posee unos setenta puestos de venta muy variados.

LONJA DE PEÑUELAS

Establecido en la Calle Laurel, al oeste de la prolongación de la calle Embajadores, en el arrabal de Las Peñuelas.

En esta lonja, fotografiada a principios de 1900, se vendían todo tipo de comestibles y cereales, además de jabones, aceites, vinos y licores.

MERCADO DE LOS MOSTENSES


 Fue construido sobre el solar del antiguo convento de Premostratense de San Norberto, que fundado en 1611, había sido derribado durante la dominación francesa.



Gemelo del de la Plaza de la Cebada, aunque un poco más pequeño, se trataba de un mercado de hierro y cristal, al estilo del de Les Halles en París. Realizado bajo la dirección del arquitecto Mariano Calvo Pereira, fue inaugurado por el rey Alfonso XII el 11 de junio de 1875. y derribado en 1925 con motivo de las obras de la Gran Vía.


MERCADO DE TIRSO DE MOLINA

Madrid conserva uno de los pocos vestigios de la arquitectura civil de la Segunda República. Es el Mercado Municipal de Tirso de Molina, construido en 1932, y no se encuentra en la castiza plaza del mismo nombre sino en el barrio de Puerta del Ángel, arropado por la Casa de Campo
La lonja conservó su nombre y su escudo republicano, uno de los pocos que existen de esa época.

Este edificio de ladrillo visto de estilo neomudéjar y estructura protegida, obra de Luis Bellido, sobrevivió a la cruenta Guerra Civil y a los obuses, cuyas huellas conservan dos vigas del techo partidas en dos.

Enclavado en lo que fue «zona roja», porque era ahí donde estaba enclavada entonces la plaza del mismo nombre en pleno frente de batalla, que estaba al lado de la Quinta del Sordo y del Lavadero del Manzanares, a pocos metros de lo que ahora se denomina Madrid Río.



Tras la contienda, el paseo de Extremadura y zonas aledañas quedaron devastadas y el nombre del dramaturgo se mudó después a la plaza del centro de Madrid. En la imagen, la zona en 1946

MERCADO DE MARAVILLAS

El Mercado de Maravillas, es uno de los primeros centros comerciales a gran escala que se realizan en España, y es sin duda el mercado de mayores dimensiones de Madrid y uno de los más grandes de Europa.

En la zona había una fábrica de papeles satinados denominada Las Maravillas, que fué adquirida por los Hermanos de las Escuelas Cristianas en agosto de 1889. Se funda entonces un Noviciado para después trasladarse, dejando el solar vacio, patrocinando así que este se convirtiera en colegio de segundaria. El 11 de Mayo de 1931 un incendio (imagen) destruye por completo el Colegio, y no fue hasta 1933 cuando se proyecta su reconstrucción como Mercado Municipal

La zona en los años 40

Y, en el antiguo solar del colegio se construyó, en 1942, el enorme mercado de Maravillas, obra del arquitecto Pedro Muguruza Otaño, de admirable diafanidad y magnífica iluminación conseguida a base de claraboyas cenitales. Una de las mejores obras de la arquitectura racionalista en Madrid.

MERCADO DE SAN ANTÓN


El Mercado de San Antón es un mercado de abastos ubicado en el barrio de Chueca en Madrid.



El primer edificio se construye en el año 1945 bajo el proyecto del arquitecto Carlos de la Torre y Costa

La zona tenía un mercado al aire libre en el siglo XIX: un mercado de cajones de madera denominado de “San Antón”. Su nombre se debe por encontarse junto a la parroquia de San Antón


Aunque en su apariencia parece un mercado nuevo, realmente opera desde 1945 sobreviviendo incluso a la Guerra Civil Española. En la primera década del siglo XXI se produce la renovación, para ello se derriba el antiguo edificio en 2007, y se construye uno nuevo con estructuras específicas para los servicios de mercado

MERCADO DE CHAMBERÍ

El mercado data del año 1876, pero tras una profunda reforma se inauguró en 1943, completando así los cuatro mercados del barrio: Vallehermoso, el de Guzmán el Bueno, el de Olavide (desaparecido en los años setenta) y el Mercado de Chamberí.
Este tradicional mercado, con acceso por las calles Alonso Cano, García de Paredes y Viriato, se ha consolidado a lo largo de sus casi 70 años de funcionamiento continuo, como uno de los principales referentes de la red de mercados de Madrid

MERCADO DE SAN FERNANDO

En el año 1944 se inaugura el Mercado de San Fernando. Diseñado por el arquitecto Casto Fernández-Shaw, el edificio muestra cierta monumentalidad en su fachada exterior, que recuerda la arquitectura palaciega y representativa de los Austrias

Construcción del primer mercado, delante de las ruinas de las Escuelas Pias de San Fernando hoy día recuperadas como biblioteca

Vista de las edificaciones de las Escuelas Pias, antes de su destrucción

El General O´Donnell en la batalla de Tetuán

MERCADILLO DE TETUÁN

En la Dehesa de Amaniel, en terrenos del pueblo de Chamartín de la Rosa, habían acampado en 1860 las tropas vencedoras de la guerra de África al mando del general O´Donnell, en espera de su entrada triunfal en la capital, que nunca sucedió


Alrededor del campamento, que de provisional se iba convirtiendo en permanente, se formó un mercadillo para abastecer las necesidades de los soldados así como para la de los miles de curiosos que se acercaban por allí desde Madrid. Con el tiempo se fueron creando merenderos y ventas donde los madrileños acudían los domingos a pasar un día de campo y para hacer compras más baratas, ya que los comerciantes no pagaban los arbitrios que grababan a las mercancías que entraban en Madrid por el fielato instalado en la glorieta de Cuatro Caminos. Allí se vendía de todo, frutas, verduras, cacharros, ropas, etc.

Este asentamiento, que empezó a ser conocido como Tetuán de las Victorias (por la ciudad marroquí de Tetuán, en donde se firmó la rendición de las tropas marroquíes, y bajo la advocación de Ntra. Sra. de las Victorias)

Se convirtió la zona en un auténtico zoco moruno, cuyo único vestigio actual es el “Rastrillo de Tetuán”, desaparecido de su lugar de siempre en la calle de Marqués de Viana y hoy en la avenida de Asturias.
Es así, que el actual distrito creció a partir de dos asentamientos simultáneos e independientes: el de los alrededores a la glorieta de Cuatro Caminos y, a partir del límite municipal, el de Tetuán,

De aquellos antiguos tenderetes instalados provisionalmente para abastecer a los soldados de la Guerra de África, se pasó a multitud de establecimientos: tiendas de ropas, de zapatos, de menaje, de mobiliario, mercerías, ferreterías, tabernas, despachos de vinos, ultramarinos… Un carácter comercial que ha continuado, sobre todo en el área de Bravo Murillo, donde se concentra la mayor parte de la oferta

El mercadillo esta en la actualidad en la Avenida de Asturias y no se si lo quieren llevar otra vez a la calle Príncipe de Viana, donde estuvo antes.

LA VENTA AMBULANTE

Una tradición netamente madrileña: la gallinejera, que ya solo se ve en las Verbenas de San Isidro y la Paloma.

El Churrero



Otro churrero…vigentes hoy día.

El afilador: a veces se oye su flauta por las calles

Hace poco más de medio siglo, se podían ver por nuestras calles curiosos tipos populares, vendedores ambulantes, la mayoría pregonando su mercancía, como afiladores de cuchillos y tijeras o los escardadores de lana para colchones, a domicilio.

El barquillero con su ruletilla para los niños

El cacharrero

El del “carrito del helado”

La castañera  que aún se ven en alguna esquina.

La cerillera,  ya desaparecida

Pero habia, ( y aún quedan) muchos vendedores solitarios, sin tenderete que deambulaban por Madrid, sobre todo en el Rastro.

El colchonero, que vendía solo su trabajo voceando por las calles… creo que al menos en Madrid ya no existen…

El de los “curritos” y Don Nicanor, tocando el tambor, que encantaba a los crios…

El lañero que arreglaba los cacharros metálicos: Missing!

El puesto de melones que aún hoy día no nos falta en el verano… de Villaconejos, eh?

No podemos olvidarnos de los vendedores de frutas entre los que abundaban los puestos de melones y sandías por las calles de los barrios.

Uno practicamente perdido en Madrid: el melero de la Alcarria: que voceaba, “buena mantequilla , buen queso, de la Alcarria buena miel”!

La pipera, hoy de  “chuches” pero con kiosko

Otro perdido de su venta en la calle: el requesón de Miraflores.

Otro lañador…este, arreglando utensilios desaparecidos: la jarra y el cubo para el lavabo portatil.

Barquillero, vendedor de corbatas y limpiabotas que entonces abundaban

Hortelano que vendía por la calle sus verduras.

Fueron muy frecuentes las ventas ambulantes, recorriendo los vendedores las calles madrileñas con sus carros o caballerías. Hasta que quedó prohibido vender el pan que se llevaba sobre las bestias de carga. Tenían que hacerlo obligatoriamente al principio en la plaza Mayor, y posteriormente se autorizó a vender pan en otras plazas, plazuelas y puestos callejeros

Y un completo “friki” el vendedor de crecepelo

Y solo me quedan los manteros, vendedores ilegales que se instalan con sus tenderetes de mantas y plásticos en el suelo, con ropa y bolsos, gafas y pelotas de tenis, e incluso algunos queso y chorizo envasado al vacío y latas de anchoas…

FUENTES:

http://gastroaventurasdecarmen.blogspot.com/2013/12/ruta-por-mercados-antiguos-de-madrid-2.html

https://urbancidades.wordpress.com/2008/07/02/fotos-de-mercados-antiguos-de-madrid-iii/como

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/antiguos-mercados-madrilenos-784441/html/

http://por-las-calles-de-madrid.blogspot.com/2012/09/las-antiguas-plazas-de-mercado.html

https://www.tienesplaneshoy.com/2013/12/mercado-de-san-miguel-gastronomia.html

http://www.mercadodesanfernando.es/historia/

https://artedemadrid.wordpress.com/tag/calle-segovia/

http://www.publiconsulting.com/wordpress/madrid/chapter/capitulo-uno/

http://www.publiconsulting.com/wordpress/madrid/chapter/capitulo-cuatro/

https://historia-urbana-madrid.blogspot.com/2014/07/el-rastro-por-la-manana-de-ramon-de-la-cruz-madrid-1770.html

Imágenes de Madrid

Carlos Carretero.com


Bibliografía:

“EL MADRID DESAPARECIDO”  María Isabel Gea Ortigas  LA LIBRERIA, 1992

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