Escher: entre paradojas, metamorfosis y teselas

Maurits Cornelis Escher (1898-1972) creció en Leeuwarden, un pequeño pueblo del norte de Holanda. Nunca fue bueno en los estudios aunque su padre se empeñase en convertirlo en arquitecto. Lo cierto es que el chico había destacado en dibujo ya desde pequeño, pero la carrera de arquitectura tampoco fue lo suyo: la dejó poco después de empezar, en 1919.

M.C. Escher es, sin duda, uno de los artistas del siglo XX con más repercusión. Una de las razones que explican este hecho es su aproximación inusual a la noción de espacio y a su condición de posibilidad, a sus juegos en el umbral de los límites de la paradoja.



(Mano con esfera reflejante), 1935

El autorretrato más famoso de Escher lo muestra sujetando una esfera que le refleja, lo que permite, con la curvatura de la superficie de ésta, reflejar también todo el estudio del artista. Y algo más: afirma Escher que “la cabeza del artista, o más exactamente el punto situado entre sus ojos, se encuentra en el centro del reflejo. Muévase como se mueva, siempre quedará en el centro. Su yo es, de modo inexorable, el núcleo de su mundo”.

Escher trabajando

En sus trabajos parece buscar romper las limitaciones que impone el plano al arte, de mostrar como nunca antes se había visto que una superficie bidimensional es capaz de sugerir ilusiones ópticas de gran profundidad.

Naturaleza muerta con espejo esférico también conocida como Naturaleza muerta con esfera reflectante 1934

“Tres esferas”

Con su autorretrato reflejado




Eye (Ojo), 1946


Una obra relativamente inusual en Escher, de estilo simbólico o alegórico, que a modo de ‘memento mori’ lanza al espectador una reflexión sobre la muerte y su relación con quienes aún damos tumbos por este plano de la existencia. Escher dibuja su propio ojo reflejado en un espejo del baño, pero en vez de autorretratarse como hace tan a menudo, decide colocar un cráneo para recordarnos que “todos acabamos frente a frente con la muerte, lo queramos o no”. 

“Cóncavo y convexo”

Frente a una de sus obras podemos llegar a creer que una transformación es de lo más normal y creíble, aunque cuando sucede otra a la primera y observamos el punto inicial vemos que resulta del todo imposible, a pesar de la sensación de naturalidad que nos transmite.


“Relatividad”, 1953  (video)

Entre algunas de las otras obsesiones de Escher podemos citar el orden y el caos, lo infinito, la paradoja, la perspectiva, la arquitectura, así como algunas figuras, como las esferas reflectantes o los ensayos sobre la divisón del plano: las denominadas teselaciones.
La herramienta fundamental que le permitió indagar en dichos límites fueron las matemáticas. Escher fue un artista inusual, decidido a resolver problemas que parecían interesar más a los matemáticos que a los artistas.

Los dibujos, los ensayos y desarrollos artísticos, las pinturas, los grabados y toda la producción de este artista holandés nos señalan -si estamos dispuestos a jugar, indagar, observar, investigar y entregarnos a las paradojas- incitantes caminos de descubrimiento de la plasmación gráfica de la imposibilidad hecha trazo.


TEMAS TRATADOS

La estructura del espacio – Incluyendo paisajes, compenetración de mundo y cuerpos matemáticos.

La estructura de la superficieMetamorfosis, ciclos y aproximaciones al infinito.

La proyección del espacio tridimensional en el plano – Representación pictórica tradicional, perspectiva y figuras imposibles.




Las obras más conocidas de Escher son probablemente las figuras imposibles, seguidas de los ciclos, metamorfosis y, directa o indirectamente, sus diversos trabajos sobre la estructura de la superficie y la partición regular del plano (patrones que rellenan el plano o teselado).

TESELACIONES


Una teselación es una regularidad o patrón de figuras que cubre o pavimenta completamente una superficie plana. Cumple con dos requisitos: que no queden huecos y que no se superpongan las figuras.
Las teselaciones se crean usando transformaciones isométricas sobre una figura inicio

Circle Limit III (Límite circular III), 1959

Uno de los trabajos visualmente más complejos de Escher, que él mismo describió así: “Las lineas señalan las rutas por las que las filas de peces van de lo infinitamente pequeño a lo infinitamente pequeño de nuevo, pasando por su tamaño máximo”. Es decir, un trabajo de geometría hiperbólica. Escher se inspiró en su visita de 1936 a la Alhambra granadina

El artista, quería encerrar el infinito en una hoja de papel. Esa fue su obsesión en vida y el hilo conductor de muchas de las xilografías y dibujos que creó después de su segunda visita a la Alhambra, en 1937.



La Alhambra azulejería denominada “la pajarita”

Ya había estado en el palacio nazarí a finales de los años 20, pero no se fijó tanto o no le imbuyeron de la misma forma los 17 patrones geométricos presentes en el recinto.
Escher admiraba profundamente las teselaciones del complejo palaciego Alhambra, de Granada, España, y dedicó muchos años de su vida a la creación de diferentes series de teselaciones.

Antes de salir de Italia en 1935 por el ascenso del fascismo, visitó Granada por segunda vez. Este periplo es determinante en su vida y en su obra. Aunque Escher ya tiene la técnica del teselado en su cabeza, será en Granada donde vea la luz que luego dará lugar a las primeras xilografías de libélulas, escarabajos, mariposas o pájaros. 
La Alhambra granadina; en ella, su decoración geométrica y su característico entrelazamiento presentan no pocos puntos de contacto con la poética escheriana.

El islam suní prohíbe cualquier tipo de representación humana o de animales en el arte, ya sea en las ilustraciones o en la arquitectura. El artista holandés intentó copiar a los arquitectos nazaríes de la época incluyendo elementos naturales en vez de figuras geométricas, y lo logró con el teselado hiperbólico.

Reptiles, 1943
Más versiones con componente creativo/artístico de la clásica cinta de Moebius, y de nuevo inspirados en los techos de la Alhambra. En este caso, combinándose con otra obsesión clásica de Escher: los patrones matemáticos e infinitos plasmados en dos dimensiones.
El empleo de la mesa de escritorio del propio Escher (con, entre otras cosas, un dodecaedro metálico y un libro de zoología) permite jugar con la representación con volumen de los objetos y un dibujo que justifica el empleo del patrón y lo que Escher llamaba “división regular del espacio”.

LAS METAMORFOSIS

Si observamos detalladamente alguna de sus obras podemos descubrir su dominio de la geometría. A Escher le maravillaba todo tipo de teselados, regulares o irregulares, y especialmente lo que él llamó “metamorfosis”, donde las figuras cambian e interactúan entre sí, y hasta a veces salen del plano.

Cycle, 1938
Una de las confusiones más populares entre bidimensionalidad y representaciones tridimensionales de Escher, que aquí muestra a un mozo que baja una escalera y acaba desdibujando su forma hasta insertarse en un dibujo plano compuesto por figuras grises, blancas y negras de gente como él.

Day and Night (Día y noche), 1938

Dos campos de cultivo simétricos, uno nocturno y otro diurno, que se convierten en aves blancas y negras que los sobrevuelan en formaciones contrarias


Metamorfosis II (grabado en madera, 1940). Es la gran obra de Escher: El original es un gigantesco mural de unos cuatro metros de largo por 20 cm. de alto, compuesto de 20 bloques de tres hojas cada uno



LAS PARADOJAS

No será hasta los años 50 que el holandés incorpore a sus creaciones otro de sus símbolos más característicos, las paradojas geométricas. 




Son ilustraciones y xilografías donde lo de arriba está también abajo, y viceversa. “¿Estáis realmente seguros de que un suelo no puede ser también un techo?”, decía cuando la gente le preguntaba por sus dibujos ·“Convexo y cóncavo”


Drawing Hands, 1948

Una extraña cinta de Moebius (que Escher también dibujó en repetidas ocasiones), es decir un loop infinito y circular, pero con una interpretación donde entra en juego el tema de la creación artística. Aquí, una mano dibuja en un papel a otra mano que, a su vez, está dibujando a la primera mano. Una paradoja creativa que ha llegado a relacionarse con ciertos códigos de programación informática, que por supuesto Escher desconocía en su momento.

Relativity (Relatividad), 1953
En esta ocasión, con lo que juega Escher es con la gravedad, que se perturba apaciblemente en esta compleja construcción arquitectónica. Los paseantes de esta especie de plazoleta con múltiples centros de gravedad permanente, por citar a los clásicos, parecen ignorantes del vertiginoso panorama general que refleja Escher. Sin embargo, todo tiene su lógica: hay tres fuentes gravitatorias en el cuadro, cada una de ellas con relación ortogonal con las otras.

Banda sin fin 1956   combina la observación de la realidad (un retrato de sí mismo y de su mujer) con la plasmación visual de un problema técnico (el dibujo de formas tridimensionales) y cierto simbolismo en cómo las bandas se entrecruzan, de todos los sitios posibles donde pueden hacerlo, por las frentes de las cabezas. Escher lo explicaba así: “Como banda sin fin que entrelaza las dos frentes, representa la unidad de lo dual”

Belvedere, 1958 Es un detalle del infierno de El Jardín de las delicias, de El Bosco.

Una de las arquitecturas imposibles más celebradas de Escher, que usa técnicas de dibujo en dos dimensiones para dotar de extrañeza a una construcción aparentemente realista.
Escher la describe con precisión: “Sobre el suelo del piso inferior, en el interior de la casa, se encuentra una escalera por la que suben dos personas. Pero una vez llegados arriba, se encuentran al aire libre y deben de entrar de nuevo en el edificio.” Pilares, techo y cúpulas se combinan en un perpetuo dentro que no está fuera y fuera que no está dentro.

Ascending and Descending (Escalera arriba y escalera abajo), 1960 

Reforzada por un extraordinario trabajo arquitectónico que recuerda al de un templo o monasterio. Escher explicó su críptico significado explicando que los monjes de las escaleras hacen continuamente este paseo como parte de una inacabable tarea de meditación y autoconocimiento. Solo dos rebeldes, que rompen con la estructura solemne del cuadro, han escapado de la rutina, y quizás reflexionan sobre el error que han cometido.

Fachada en la calle Conde de Romanones de Madrid con imágenes de la Metamorfosis de Escher

FUENTES:

https://www.eldiario.es/cultura/arte/MC-Escher-Islam-dibujos-imposibles_0_607889646.html

https://www.biografiasyvidas.com/biografia/e/escher.htm

https://verne.elpais.com/verne/2015/07/13/album/1436801897_490586.html

http://www.matematicasdigitales.com/escher-matematicas-y-pintura/

https://es.wikipedia.org/wiki/M._C._Escher

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