El gallo de la Basílica de San Isidoro de León

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El gallo de la Basílica de San Isidoro de León se encuentra en

una posición privilegiada en el alto de la torre románica. Se trata de un símbolo muy especial de la ciudad de León, y durante siglos funcionó perfectamente como veleta.

Consta de tres partes bien diferenciadas: gallo, esfera y cono.

 En los archivos no se encontró nunca una mención, ni una historia ni una fecha que lo relacionara con algún hecho histórico, pero sí se sabe que fue instalado en la torre en el siglo XI.

Una de las teorías sobre su presencia en lo alto de la torre, pudiera ser su exhibición como símbolo o emblema del triunfo y hegemonía leonesa sobre el califato cordobés después del trágico siglo X, en el que el Reino de León padeció las devastadoras campañas de Almanzor, coronando, como hermoso trofeo arrebatado a los musulmanes, la torre del Panteón Real y Colegiata de San Isidoro

Desde el año 2002 se expone en el Museo de la Real Colegiata de San Isidoro de León

Asi, el gallo fué objeto de numerosos estudios tras ser descendido de su habitual emplazamiento para ser restaurado, tras los que se emitieron varias teorías sobre su procedencia y datación.
 Y fue entonces cuando los especialistas advirtieron la gran importancia de la figura, de 87 centímetros desde el pico a la cola y 56,6 centímetros de alto.

Se realizaron ademas, estudios artísticos, históricos, entomológicos, palinológicos, además de un profundo análisis metalográfico y hasta paleográfico, cuyos resultados se dieron a conocer públicamente en el 2004 mediante las actas de las “Jornadas Isidorianas sobre el gallo de la torre”
La prueba del carbono 14 ha determinado que el popular gallo de cobre plomado recubierto de oro instalado desde el siglo XI como veleta en lo alto de la torre de la Colegiata de San Isidoro, en León, es coetáneo de Mahoma.

Los análisis han puesto de relieve que los restos de tierra y de panales de abeja alfarera que se encontraban en el interior del gallo proceden de Oriente, quizá de Irán, y datan de finales del siglo VI o primeras décadas del siglo VII.

Se trata de la única pieza conocida en el mundo, aunque en las crónicas bizantinas hay referencias que indican que el rey persa Kosroes II, que conquistó los Santos Lugares entre el año 612 y 614, ordenó que todas las cruces que remataban las iglesias se cambiaran por estos gallos dorados como emblema personal del rey de reyes.
En los ojos de los gallos había gemas, igual que en el de León, donde hay engaste para ellas, aunque éstas han desaparecido.
Se cree pues que el gallo de la colegiata es, por tanto, persa sasanida, anterior al islam, según la Universidad de León y del equipo que investiga el origen del gallo.

Ahora, la mayor incógnita se centra en cómo pudo llegar la figura a León. Las hipótesis más barajadas hacen mención a un posible regalo del califa de Bagdad al de Córdoba. En el año 1008 o 1009 los leoneses saquearon Córdoba y pudo llegar hasta aquí como botín.

“El jefe moro”  de Edouard Charlemont 1878

Otros estudiosos apuntan a la posibilidad de que el gallo fuera un pago de parias en el siglo XI o que llegara a León tras la conquista de Toledo o por efecto de las Cruzadas, ya que Elvira, hija del rey de León Alfonso VI, era esposa del conde de Tolosa, uno de los cuatro jefes de la primera Cruzada.
También hay otra teoría que dice que incluso podría venir de India, basandose en el estudio de los pólenes depositados en esta pieza, que contiene restos de diversas plantas, como el «podocarpus».

Todo encaja, el Califato de Córdoba mantenía relaciones con Senegal, Turquía, China, entre otros países asiáticos, de donde pudo ser traído este gallo y donde permaneció en Córdoba hasta 1009.
Por otra parte, en la veleta, aparece una inscripción con caracteres visigóticos y con la leyenda «Berlana», típica del siglo XI, lo que demuestra con claridad que el gallo es anterior a este siglo, puesto que el cono y la bola se construyeron para él.

Así todo, y a pesar de que todo apunta a que se trata de una obra oriental, el gallo de San Isidoro presenta una gran semejanza con las gacelas procedentes de Medina Azahara, del periodo Omeya

Grifo del Duomo de Pisa Finales del S. XI-principios del S.XII (taifa o almorávide)

Pero sobre todo, con el “grifo” del Doumo de Pisa, muestras todas de la excelente práctica metalística andalusí. La semejanza del gallo de León con el “grifo” es enorme: en la forma y curvatura del pico en la cabeza, en los ojos almendrados, pero especialmente, en las carúnculas, las carnosidades de color rojo que poseen los gallos bajo el pico, que no se aprecian en otras piezas, y que, como se puede comprobar, resultan prácticamente idénticas.


Bagdag, La India, Persia? 

Nos queda la duda de su procedencia, por lo que estaremos pendientes de nuevas teorías…

FUENTES:

https://es.wikipedia.org/wiki/Gallo- veleta_de_la_bas%C3%ADlica_de_San_Isidoro_de_Le%C3%B3n

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