Las transi-tombs

El “transi tomb”, en el arte de la Baja Edad Media, es la representación de un cuerpo humano muerto y en proceso de descomposición. Fue un tema iconográfico relativamente habitual en la escultura funeraria del siglo XV.

Antes me quiero referir a la frase:”Memento mori”  que en latín,  significa «Recuerda que puedes morir» en el sentido de que debes recordar tu mortalidad como ser humano. Suele usarse para identificar un tema frecuente, o tópico, en el arte y la literatura que trata de la fugacidad de la vida.

La frase tiene su origen en una peculiar costumbre de la Antigua Roma, que quizás tenga origen sabino. Cuando un general desfilaba victorioso por las calles de Roma, tras él un siervo se encargaba de recordarle las limitaciones de la naturaleza humana, con el fin de impedir que incurriese en la soberbia y pretendiese, a la manera de un dios omnipotente, usar su poder ignorando las limitaciones impuestas por la ley y la costumbre.

Hoy quiero hablaros de los “transi”como muestra gráfica de lo efímero de nuestras vidas.
Para la cultura occidental moderna, esta reflexión se revela como profundamente anómala. No ha existido jamás una civilización que haya desarrollado una animadversión semejante hacia la mortalidad. Pero no siempre ha sido así, si quereis conocerlo, seguid leyendo… si vuestra sensibilidad, os lo permite.

Un ejemplo atípico pero excepcional de este tipo de monumento es el transi de René de Châlon en la Iglesia de Saint Peter in Bar-le-Duc, atribuido a Ligier Richier of Lorraine.
Transi-Tomb doble, de una dama  c. 1435-40 “Carthusian miscellany of poems”   Manuscrito de la British Library
Tumba del Cardenal Jean de la Grange, c.1325 – 1402. en Avignon, uno de los transi mas antiguos.
El origen de esta peculiar forma de escultura funeraria se establece con la célebre efigie de la tumba del Cardenal Jean de LaGrange ( muerto en 1402) en Avignon; en ella se fijaron las primeras líneas del estilo del transi, que fue el final, en arquitectura monumental, de la representación habitual del fallecido en vida. El término transi puede ser aplicado también a un monumento que muestra únicamente el cadáver, sin efigie alguna de la persona viva.
En la Edad Media, semiocultos en iglesias y catedrales de medio mundo, existían vestigios de la existencia un acercamiento franco y honesto a la imagen de la decrepitud y la muerte, en un contexto espiritual, sin concesiones al sentimentalismo ni a la idealización.

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Debajo del fresco de Masaccio de la Trinidad pintado en 1425-28 en Santa Maria Novella , Florencia, hay una representación pintada de una tumba de cadáver.
El “transi”´ (de tránsito, una de cuyas acepciones es deceso o muerte) es una forma especial de escultura funeraria que llegaría a ser muy popular en el norte de Europa –exceptuando los países meridionales, Italia o España, donde son menos frecuentes– a principios del siglo XV. Estos monumentos funerarios son usuales en Gran Bretaña, pero también se los puede ver en algunas iglesias italianas  
La cuestión de por qué esta forma tan singular de ornamentación funeraria fue desarrollada es bien compleja y las intenciones de sus creadores incomprensibles a duras penas para nosotros, poco acostumbrados como decíamos a la presencia de la muerte en nuestros hogares o en nuestro entorno social próximo
 
La gente que concibió el transi convivía a diario con plagas, el fantasma de la pestilencia y la enfermedad, con el horror del infierno. Para el hombre del medievo, la muerte era casi más real, física y presente que la propia vida.
 
 Siglo XVI; “l’homme à moulons” (cadáver devorado por gusanos) en Boussu , Bélgica

Se ha intentado probar en este sentido la influencia de las epidemias de peste sobre la visión de la muerte en la Edad Media y el primer Renacimiento, al margen de las raíces judeocristianas de la Europa medieval, que por sí solas constituírían una buena explicaciónhttps://2.bp.blogspot.com/-vyATe02i2og/V9zoeSGQiTI/AAAAAAAALoM/WZpeMqfayHIHUMZ9vG70CcoHH-A3efa-ACLcB/s400/02%2B640px-Transi_Guillaume_Lefranchois_Arras_31052014_03.jpg

Transi de Guillaume Lefranchois, doctor (1446). Musée des Beaux-Arts d’Arras. Francia.
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Transi de Francois I de la Sarra, c. 1363
No es extraño que se acompañe al cuerpo de distintas alimañas como serpientes, sapos o gusanos, colocados en puntos estratégicos como el vientre, los ojos o los genitales, dando como resultado un espectaculo espeluznante,


 

Estas formas extremas de la representación de la mortalidad en toda su crudeza servirían, seguramente, como recordatorio de la fugacidad de la existencia humana, una expresión sublime y tremenda del memento mori que prevenía a muchos, del pecado y la vida licenciosa. 


 

Eran asímismo una advertencia de que, independientemente de lo alto que fuera el estatus de una persona, cuán rica o poderosa fuese ésta, no había escape posible de la muerte, ni –desde una perspectiva cristiana– escape del alma a la balanza del Juicio Eterno.

Sin embargo, este tipo de monumentos, con un exigente programa escultórico, era muy costoso y sólo podría hacerse para personajes de la más alta nobleza
Generalmente reyes, obispos o abades, porque se necesitaba una fortuna para costear los gastos de la tumba y además había que ser suficientemente poderoso para asegurarse un lugar en la catedral o la iglesia a la que se destinaría el sepulcro.
Parte inferior de la figura yacente de Jean III de Trazegnies y su esposa Isabeau de Werchin (1550) en Trazegnies , Bélgica.

 

Estas extraordinarias obras de arte, aunque gozaron de popularidad hace siglos, se han ido perdiendo y cada vez son más raras

 

Algunos de los transi eran tumbas dobles, para el rey y la reina (lo cual, curiosamente, nos remite de nuevo a algunos aspectos del simbolismo alquímico)

Mausoleo de Luis XII y Ana de Bretaña
Otro ejemplo muy conocido de transi doble es el que se encuentra en el crucero norte de la Basílica de Sant Denis,(París) donde  Luis XII y Ana de Bretaña están representados muertos, desnudos y descarnados dentro de la tumba de mármol de Carrara realizada en Tours por el florentino Giovanni di Giusto Betti entre 1516 y 1522

 Basílica de Sant Denis,(París) donde  Luis XII y Ana de Bretaña

https://i.pinimg.com/originals/6e/62/b0/6e62b079e170fad126d9f9ff7d01bbd5.jpg

Detalle de la reina Ana de Bretaña

 Existen dos variantes iconográficas esenciales: el transi simple, que muestra un solo individuo en forma de cadáver, y el transi doble, que confronta la imagen del difunto, representándolo como si estuviera dormido, con su doble muerto y degradado, en una especie de visión especular”.*
Un buen ejemplo de transi doble es la tumba de dos niveles de John FitzAlan, decimocuarto conde de Arundel, muerto en 1435 
 
Transit doble del arzobispo Henry Chichele, 1424-1426

 
Se conservan algunos ejemplares espectaculares, especialmente en Gran Bretaña.


Transi de Louis de Brézé

Ruego me disculpeis, si os he tocado en vuestra sensibilidad, pero al fin al cabo, se trata de una mas de las manifestaciones artísticas, en este caso la escultura, muy relacionada con las “vánitas” en la pintura, los frescos de “las danzas de la muerte”, que llenaban las iglesias  y hasta los romances de los trovadores, de “los tres vivos y los tres muertos” y que se deben considerar en su contexto histórico, como antes os he reseñado.
Fuentes:
 

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