Jan Vermeer: sus obras e incógnitas

Johannes Vermeer van Delft (bautizado en Delft, el 31 de octubre de 1632 – id. 15 de diciembre de 1675), es uno de los pintores neerlandeses más reconocidos del arte Barroco. Vivió durante la llamada Edad de Oro neerlandesa, en la cual las Provincias Unidas de los Países Bajos experimentaron un extraordinario florecimiento político, económico y cultural.
Aunque Vermeer era un marchante de arte, al igual que su padre, siempre se consideró algo más que un pintor. Solo trabajaba por encargo y no pintaba más de dos o tres obras al año. Ganaba justo lo suficiente para mantener a su esposa y sus once hijos.
La obra completa de Vermeer es muy reducida, solamente se conocen 33 a 35 cuadros. Esto pudo deberse a que pintaba para mecenas, por encargo, más que para el mercado de arte.
Pintó otras obras, hoy perdidas, de las que se tiene conocimiento por antiguas actas de subastas. Sus primeras obras fueron de tipo histórico, pero alcanzó la fama gracias a su pintura costumbrista, muchas veces considerada de género, que forma la mayoría de su producción
Actualmente está considerado uno de los más grandes pintores de los Países Bajos. Es particularmente reconocido por su maestría en el uso y tratamiento de la luz. Falleció en Delft el 15 de diciembre de 1675 (43 años)

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“El astrónomo” 1668 París, Louvre

Sin embargo, tal como la mayoría de los estudiosos suponen -dada la evidencia que representan ciertos efectos perspectivos, ópticos y lumínicos que acompañan a la impresionante perfección y realidad de sus obras, y pese a la no existencia de pruebas fehacientes de ello-, se piensa que el artista debió hacer uso de un modelo de cámara oscura
el Astrónomo, una de sus obras emblemáticas, como su compañero El Geógrafo, nos presentan a un científico joven, vestido con una toga que le llega hasta los pies, con una larga cabellera recogida tras las orejas. Se halla en una habitación cerrada, sentado ante una mesa y recibiendo la luz que penetra por una ventana, en la que destaca el emplomado de la vidriera y un motivo decorativo central de tonalidades rojizas, como si recibiera de esta manera la inspiración. El científico se afana en comparar la descripción del libro que tiene abierto sobre la mesa con las constelaciones del globo celeste, reconociéndose en la derecha la Lira, el Dragón y Hércules en el centro y la Osa Mayor en la izquierda

“El geógrafo” 1668/1669 Fráncfort, Städel

En el cuadro El geógrafo, pintado en los años 1668 y 1669, así como en el cuadro paralelo El astrónomo, de 1668, Vermeer trata las ciencias. También hace referencia a la Cartografía en otros cuadros, en los que el fondo está ocupado por mapas. La Cartografía era una ciencia joven y todavía se encontraba en desarrollo. En el siglo XVII, los mapas eran un objeto de lujo, pero, además de ser una señal de riqueza, en los cuadros de Vermeer también representan el conocimiento.

“Alegoría de la Pintura”“El pintor en su estudio” 1662/1665 Viena, Kunsthistorisches Museum

Desde el pesado cortinón y la silla en primerísimo plano, como nosotros mismos, como un “fotógrafo furtivo”, el holandés tomó esta vivencia que parece “robada” en un instante. Ahora más que nunca, la caja cerrada, “caja de mira” vermeeriana, el espacio cúbico bañado de luz, obedece a la perspectiva más natural

“La callejuela” 1658/1661 Ámsterdam, Rijksmuseum
Las dos obras de Vermeer que mas parecen atraer la atención de los críticos e historiadores, en relación con el uso de la cámara óptica para su ejecución, son sin duda las catalogadas bajo los títulos La callejuela o Calle de Delft del Rijksmuseum de Amsterdam, y la sorprendente Vista de Delft del Maritshuis de La Haya, ambas aproximadamente de entre 1658 y 1660.
“Vista de Delft” 1660/1661 La Haya, Mauritshuis

El género de las vistas o paisajes urbanos fue muy cultivado durante la época barroca; las holandesas destacaron especialmente, mediante vedute que buscaban la imagen más típica de una ciudad, un punto de vista «pintoresco». Por lo tanto, cuando Vermeer pintó este famoso lienzo, ya era tradicional pintar vistas topográficas de ciudades

Es uno de sus cuadros más admirados, Fue su segundo y último paisaje urbano y corresponde a una vista muy fiel. Seguramente se ayudó de una cámara oscura. La impresión de la luz está expresada con una inigualable maestría.
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“La mujer con collar de perlas” 1662/1665 Berlín, Gemäldegalerie
La pintura muestra a una mujer, tal vez embarazada, ante el espejo, poniéndose un collar de perlas. Ante ella hay una mesa cubierta con varios objetos de belleza, como una brocha para aplicarse polvos y una nota, tal vez como indicación de que se arregla para recibir a su amante.

La luz del día entra por la ventana y hace revivir los colores amarillos y brillantes de las perlas. En este cuadro, Vermeer vuelve a tratar el dilema entre la virtud y el vicio, en este caso el de la vanidad. Las perlas son símbolo de la vanidad
“Dama en amarillo escribiendo” (Joven de amarillo escribiendo una carta) 1666 Washington D.C., National Gallery of Art
Una joven dama vestida con una chaqueta amarilla con ribetes de armiño -prenda propiedad de la esposa de Vermeer que aparece en varias obras del pintor- adornada con dos gruesas perlas, como pendientes y lazos en el cabello, es la protagonista de la composición. En su mano derecha sostiene la pluma de ganso con la que escribe. La mesa está cubierta con una tela azulada y sobre ella contemplamos una cadena de perlas con una cinta amarilla, un joyero y el tintero. En la pared cuelga un cuadro de difícil interpretación.
Mujer joven con una sirvienta que entrega una carta 1667 Frick Collection (Nueva York)
Vermeer es un pintor bastante reiterativo tanto en sus temas como en los objetos que representa. Así, la chaqueta amarilla ribeteada con armiño que viste la mujer protagonista de esta composición se repite en la Mujer de amarillo escribiendo una carta, al igual que los grandes pendientes de perla, la escribanía, el joyero o el manto azul que cubre la mesa. La principal novedad de esta escena la encontramos en la presencia de la criada
La carta de amor 1667/1670 Ámsterdam, Rijksmuseum
Según la interpretación común del contenido amatorio de la carta, la cítara en manos de la mujer y la partitura musical sobre la silla situada en primer término aludirían a la armonía que ha de reinar entre los amantes, en tanto los cuadros del fondo, una marina y un paisaje a la manera de Jacob van Ruisdael, representarían la ausencia del ser querido y su marcha a tierras lejanas
“Dama escribiendo una carta con su sirvienta” 1671 Dublín, National Gallery of Ireland
Firmado en la mesa, bajo el brazo izquierdo de la joven. El cuadro del fondo es una nueva versión del Moisés salvado de la aguas de Peter Lely que, de menor tamaño, aparecía en El astrónomo.
“Muchacha con flauta” Washington D.C., National Gallery of Art
La representación de la Muchacha con flauta, ofrece una visión un tanto aplanada por efecto del excesivo pronunciamiento de su tocado “a la manera china”. Su concreción distrae tanto del resto de la pintura, que se establece como un elemento perturbador dentro de la unidad compositiva; y puesto que si lo tapamos, la figura y el resto, adquieren su justa ubicación espacial
Este cuadro es de los considerados dudosos, debido a que el sombrero corresponde a un modelo del S.XVIII.
” La muchacha con sombrero rojo” Washington D.C., National Gallery of Art
La pintura pueda tener con el empleo y visión consecuente de una cámara óptica si atendemos, como decimos, tanto a sus efectos de “punteado luminoso” como a los de “desenfoque”. Ni en una ni en otra, existe punto o plano absolutamente enfocado; parece como si a esta distancia del “motivo”, la lente usada en el instrumento auxiliar del que se tomaría la imagen, no fue la más idónea para alcanzar el grado preciso de nitidez. Todo se encuentra como sumergido en la atmósfera tenue, azul verdosa de la pantalla-visor de una fantástica cámara obscura. No obstante es otra obra cuestionada de Vermeer donde se advierte falta de claridad en la creación de espacio frente a la precisión del pintor.
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“La muchacha de la perla” 1665 La Haya, Mauritshuis
La muchacha está representada desde un punto cercano y sin atributos narrativos, lo que diferencia notablemente este cuadro de las demás pintados por Vermeer. La identidad de la retratada es desconocida. Se podría tratar de una modelo, pero también podría tratarse de una obra de encargo.
Precisamente por esa aplicación selectiva, resulta infrecuente en la obra de Vermeer, encontrar una gran definición en los rostros de sus personajes, ya que el pintor parece evitar el enfoque máximo sobre la figura representada como ocurre en la denominada “Gioconda del norte”, la célebre y bellísima Muchacha con turbante o “de la perla”cuya apariencia semeja imágenes vistas a través de lentes difusoras
Resultado de imagen de la encajera vermeer” La Encajera”, 1669/1671 París, Louvre

Quizás porque el tema se encuentra más alejado del pintor, todo parece más nítido; sin embargo, también aquí pueden distinguirse dos planos, primero y último, más imprecisos comparados con otro intermedio que comprendería las manos (los hilos), mueble e incluso parte de la caja de costura, en forma de cojín. La cabeza de la figura y el tapete de la mesa en primer término, mantienen la tenue borrosidad del leve desenfoque.
Johannes Vermeer Mujer leyendo una carta, 1663-1664
“Muchacha en azúl”o “Mujer leyendo una carta junto a una ventana” 1662/1665 Ámsterdam, Rijksmuseum  Está realizada al óleo sobre lienzo.
Como ocurre con La joven de la perla, la figura solitaria de una mujer permanece en pie, inmersa en sus pensamientos, esta vez en el centro de la composición. Lee una carta y parece completamente absorta en ello
A lo largo de su vida, Vermeer trabajó lentamente y con sumo cuidado usando colores brillantes, así como algunos caros pigmentos, como el azul que aparece en este cuadro.
“Muchacha leyendo una carta”, hacia 1657 (Gemäldegalerie Alte Meister, Dresde).
Que la carta sea posiblemente de amor se puede leer en detalles, como la fuente llena de manzanas y melocotones, en relación a la historia de Adán y Eva

En 1653, se había establecido en Delf, el pintor Pieter de Hooch, tres años mayor que Vermeer. Entre 1658 y 1660 realizó una serie de interiores que debieron asombrar por su calidad. Su influencia sobre Vermeer está confirmada en cuatro cuadros que recuerdan de forma clara la manera de Hooch. Se trata de Muchacha leyendo una carta, Militar y muchacha riendo, Dama bebiendo con un caballero y La lechera.
“Militar y muchacha riendo” (El soldado y la joven sonriendo) 1658 Nueva York, Frick Collection

Al fondo cuelga el mapa mural de Holanda y Frisia oriental de Balthazar Floristz. van Berkenrode, 1620, empleado por Vermeer también en la Lectora en azul y La carta de amor.

“Dama bebiendo con un caballero” 1660/1662 Berlín, Gemäldegalerie
El tema de la seducción mediante el vino será frecuente en los cuadros pintados por Vermeer en la década de 1650. Las mujeres ebrias encarnaban el vicio, según los moralistas de la época, incluso algunos pedagogos, como Jacob Cats, animaban a prohibir a las damas que bebieran alcohol ya que consideraba que este vicio precedía irremediablemente a la prostitución. De esta manera, los cuadros de género aparentemente exentos de implicaciones morales se convierten en vehículos educativos para la sociedad holandesa barroca.
“La lechera” 1660/1661 Ámsterdam, Rijksmuseum
Los reflejos iridiscentes,se aprecian en “La lechera”, en las diminutas pinceladas, como toques de oro, sobre el bodegón, en los trozos de pan, cacharros y ropajes.Uno de los efectos que más poderosamente llaman la atención como “signo” altamente sugeridor de la ulterior “realidad fotográfica” en la pintura de Vermeer es aquél que se asemeja al conocido “efecto de difracción de la luz” en los sistemas ópticos -generador del llamado “círculo de confusión” o “disco de Airy” de los puntos luminosos “fuera de foco”-, y que el pintor reproduce plásticamente por medio de un equiparable tratamiento “puntillista”.

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“Mujer con aguamanil” (La joven del aguamanil) 1662 Nueva York, Metropolitan Museum of Art
Obra típica de la madurez de Vermeer. Predominan los colores habituales en el artista: amarillo limón, azul, y el magenta. El cuadro presenta una serie de objetos característicos en la pintura del holandés: la silla, el mapa colgado de la pared, la mesa del primer plano. Las tonalidades obtenidas en ciertas partes del cuadro, como por ejemplo en el tocado, trabajado casi como si de una acuarela se tratara, hacen de esta obra un magnífico ejemplo de la sabiduría del genio holandés. Admirable es también el efecto de reflejo obtenido en la jarra que la sirvienta sostiene.

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“Mujer tocando la guitarra” 1671/1672 Londres, Kenwood House
El estilo tardío se extrema, algunos detalles son tratados esquemáticamente. Abandona su ideal de figuras inmóviles haciendo reír y moverse a esta mujer.
La mayoría de las representaciones de mujeres en los cuadros de Vermeer están relacionadas con una narrativa en la que instrumentos musicales u objetos del hogar influyen en la percepción de la acción. Solo tres cuadros se desvían de forma importante de esta tónica y se pueden denominar retratos.
“Cristo en casa de Marta y María ” 1654/1656 Edimburgo, National Gallery of Scotland
Hay otros dos cuadros que deben ser anteriores a esa fecha, se trata de Cristo en casa de María y El descanso de María, en ambos casos se consideran obras juveniles y de temática histórica que despues casi no volvió a tratar.
“La alcahueta” 1656 Dresde, Gemäldegalerie Alte Meister
El primero que tiene fecha es la alcahueta de 1656. Su estilo está muy alejado de los interiores y de los paisajes que lo han encumbrado.
La mayor parte de los trabajos de Vermeer entran en la clasificación de pinturas de género con las que pretende narrar una historia. En la Holanda del Barroco serán habituales las escenas de burdel -Bordeeltje– muy demandadas por la clientela, lo que es interpretado por los especialistas como una reacción del público frente a las cada día más rígidas normas morales. También podemos considerar que este tipo de representaciones esconderían algún significado moralizante, aludiendo a la facilidad con que el “usuario” era engañado por las cortesanas, al tiempo que se advertía contra el abuso del alcohol.
“Muchacha dormida” (Joven adormecida) 1657 Nueva York, Metropolitan Museum of Art
El gesto de la mujer ha sido interpretado como una alusión a la “acedía”(pereza, flojedad según el RAE) , considerado desde la Edad Media como uno de los peores vicios, incluso un pecado mortal. A la acedía se llegaba a menudo como consecuencia de la embriaguez, razón por la que aparece el jarro y la copa de vino. Pero algunos elementos de la composición hacen pensar a los expertos que nos hallamos ante un asunto amoroso fuera del matrimonio, basándose en el cuadro que aparece sobre la cabeza de la dama: a pesar de la dificultad en reconocerlo, se piensa que se trataría de un angelito o un Cupido con una máscara

“La lección de música” (Dama al virginal y caballero) 1662/1665 Londres, Buckingham Palace

La estrecha relación entre amor y música se convierte en el tema protagonista de este lienzo que Vermeer pintó en los años iniciales de la década de 1660, poco tiempo después de ser nombrado síndico del gremio de pintores de Delft en 1662. En esta obra parece alejarse temporalmente de los interiores burgueses para acercarnos una imagen de una clase social más elevada, tal y como indica la presencia del espejo al fondo o el pesado tapiz oriental que cubre la mesa de primer plano. Al igual que el “Concierto”, la escena se desarrolla en el fondo del espacio: una mujer de espaldas toca el virginal, contemplándose su rostro reflejado en el espejo donde observamos que mira hacia el lado derecho, donde esta el hombre de perfil.

“El concierto” (Concierto con tres solistas) 1664/1665 Boston, Isabella Stewart Gardner Museum (robado en 1990)

Lo que en un primer momento podría parecer una escena costumbrista y de género los especialistas la interpretan como una clara alusión a la música como vehículo de seducción. Se basan en la presencia en la pared de dos lienzos: En la pared del fondo, a la derecha, cuelga “La alcahueta”, cuadro de Dirck van Baburen que fue propiedad de la suegra de Vermeer, y a la izquierda un paisaje que no ha podido ser identificado en el estilo de Jacob van Ruisdael.
Para algunos expertos nos encontramos ante una referencia al poder de la música para alabar a Dios, elevar el espíritu terrenal, hacer más agradable la convivencia, ahuyentar la tristeza y atraer el amor
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JAN VERMEER DE DELFT (1632-1675). Autorretrato

El pintor y la cámara oscura:

Cuando en 1686, Johann Zahn en su obra “Oculus artificialis teledióptricus”, describía las cámaras oscuras tipo “réflex” con visor de cristal traslúcido y lentes perfeccionadas, el siglo XVII holandés ya había sufrido la pérdida de uno de sus más excelsos pintores
El tamaño de la mayoría de sus pinturas (aproximadamente de 21 por 17 centímetros) coincide con las dimensiones del visor de la cámara oscura de la época. Para algunos historiadores esta evidencia indicaría que el dibujo lo trasladó a la tela en sus dimensiones originales. Sin embargo, muchos otros historiadores creen que Vermeer usó la cámara oscura sólo para componer una parte de sus cuadros y no la totalidad de ellos.

Cámara oscura

¿Por qué la gente piensa que Vermeer utilizaba la cámara oscura? No hay absolutamente ninguna prueba documental para apoyar este supuesto. La única fuente de información es la propia información visual que nos proporcionan sus pinturas.

Sabemos hoy que Vermeer empleó una cámara oscura en la mayoría de sus cuadros y, de hecho, de forma que no oculta las condiciones de ese medio, sino que las hace visibles, como se puede reconocer en la falta nitidez de los bordes y los puntos de luz, el famoso «pointillé». Sus cuadros alcanzan de esta forma una calidad «abstracta», ya que no reproducen la realidad tal como es, sino tal como se ve.

En las pinturas de Vermeer muestran pequeños círculos de pigmento blanco y amarillo. Se cree que estos “círculos de confusión” se aprecian cuando se miran luces brillantes a través de una lente fuera de foco. En esa época los sistemas ópticos no eran tan precisos; por eso, y ante la necesidad de abrir el diafragma, se pierde la nitidez de los primeros planos y de los fondos.

En este grabado se aprecia la utilización de la cámara oscura
La imagen producida por una cámara oscura es siempre invertida en sentido vertical [arriba-abajo] y en sentido horizontal [derecha-izquierda].
Imagen óptica versus imagen perspectiva. Se cree que la cámara oscura sirvió a algunos artistas holandeses para superar las limitaciones de la perspectiva lineal del arte italiano, donde el espacio y las figuras deben sus dimensiones al cálculo geométrico. Se dice que Vermeer miraba con “ojo fotográfico” porque en sus pinturas se advierten elementos visuales propios de la óptica fotográfica, como el de la profundidad de campo.
En definitiva, un gran número de estudios han tratado el tema y, aunque la mayoría de los especialistas están de acuerdo en que Vermeer, de hecho, utilizó una cámara oscura, persiste un gran debate sobre en qué medida lo hizo exactamente.


Algún dia lo sabremos?…no lo se, creo que lo mejor es admirar sus bellos cuadros y llegar a la conclusión de su absoluta maestría.

FUENTES

https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Cuadros_de_Johannes_Vermeer