El Real Jardín Botánico de Madrid

El 17 de octubre de 1755, Fernando VI ordenó la creación del Real Jardín Botánico de Madrid, como una institución nueva de tintes reformadores, vinculada a la enseñanza de una disciplina eminentemente práctica: La Botánica. Su gestación debe contemplarse dentro de la política borbónica, preocupada por la creación en nuestro país de establecimientos técnicos y científicos al modo de la Europa ilustrada. Su primera ubicación fue el Soto de Migas Calientes, en las inmediaciones de lo que hoy se denomina Puerta de Hierro, a orillas del río Manzanares. Contaba con más de 2000 plantas, recogidas por José Quer, botánico y cirujano, en sus numerosos viajes por la Península u obtenidas por intercambio con otros jardines botánicos europeos.

Real Jardín Botánico
Grabado con varias plantas dibujadas por los botánicos en alguna de las expediciones científicas realizadas y patrocinadas por el Jardín.

A partir de 1774, Carlos III dio instrucciones para su traslado al actual emplazamiento del Paseo del Prado, formando parte del entramado científico creado en el nuevo eje madrileño de la ciencia, donde se inaugura en 1781.
La entrada al Real Jardín se realiza por la “Puerta de Murillo” , que se abre a la plaza de igual nombre inaugurada en septiembre de 1789

 F.D.Marqués. “La Puerta del Jardín Botánico desde el Museo del Prado”.en la Puerta de Murillo. 1870. (Museo de Historia)

Real Jardín Bótanico de Madrid.
1. Estatua de José Quer 2. Estatua de Simón de Rojas Clemente 3. Estatua de Mariano Lagasca 4. Estatua de Antonio José Cavanilles 5. Monumento a Blas de Lázaro 7. Colección de plantas suculentas 8. Glorieta de la Noria 9. Estanque 10. Estatua de Carlos Linneo 11. Jardinillo 12. Emparrado de hierro forjado de 1786 13. Estatua de Carlos II

La historia del Jardín Botánico es la historia de un fracaso, tal vez el más importante de toda la carrera de Francesco Sabatini, a quien en 1774 le fue encomendada su construcción, para años después tener que abandonar, ante las fuertes críticas recibidas.

El arquitecto italiano había ideado un espacio puramente ornamental, articulado a partir de un complicado trazado geométrico, claramente barroco, que no atendía a las necesidades expuestas por los botánicos para la clasificación de las especies vegetalesTampoco gustaba el sistema de riego planteado, basado en el incómodo método de transportar el agua en carros, que Villanueva sustituyó por una eficaz red de acequias de inspiración hispano-árabe, gracias a las cuales el riego llegaba a todos los planteles del jardín.

Litografía de la puerta. Fuente: ‘Bosquejo histórico y estadístico del Jardín Botánico de Madrid’, de Miguel Colmeiro (1875).

Pero también es la historia de un éxito, el de Juan de Villanueva, que en 1778 hizo el diseño definitivo, con los magníficos resultados que podemos admirar en la actualidad, máxima expresión del pensamiento ilustrado de la época y del exquisito gusto neoclásico del autor.

 

La Puerta Norte consta de tres partes. En el centro se abre un vano adintelado, dividido en tres por dos columnas de orden toscano, que se reserva para el paso. A los lados se sitúan dos pequeños estancias, iluminadas por arcos de medio punto, donde estaban los centinelas. El arranque de los arcos aparece remarcado por una línea de imposta, que algunos investigadores no atribuyen a Villanueva. 

Flora Huayaquilensis, de la expedición botánica de Juan Tafalla 1799-1808, Audiencia Real de Quito.
El Jardín recibió durante esta época dibujos, semillas, frutos, maderas, plantas vivas y principalmente pliegos de herbario, que contribuyeron a acrecentar sus colecciones científicas y biblioteca.

Los primeros proyectos de instalación fueron diseñados por el arquitecto real Francisco Sabatini, a él se debe la traza del perímetro hexagonal, se construyeron las tres terrazas escalonadas para salvar el desnivel entre los límites del Buen Retiro y el futuro Paseo del Prado, se ordenaron las plantas según el método de Linneo, y se construyo también la verja que rodea el Jardín, en particular la “Puerta del Rey”, que se abre hacia el Paseo.

 Puerta del Rey cerrada al público, pero muy vistosa desde el Paseo del Prado.Su uso esta reservado a la Casa Real.

En la zona este se erigió un pabellón de invernáculos llamado Pabellón Villanueva, obra singular dirigida por el arquitecto real, en cuya construcción pesaron más los criterios estéticos que los científicos, por lo que desde principios del siglo XIX se destinó a acoger la biblioteca, herbarios y las aulas necesarias para las cátedras de botánica y de agricultura.

 Estatua de Carlos III

En el mismo centro de la terraza intermedia, la de las “Escuelas Botánicas”, presidiendo toda la composición del Real Jardín, se levanto, en 1981, con motivo del bicentenario de la inauguración, una estatua de bronce de Carlos III, ocupando así el lugar que le había estado reservado desde la fundación misma del Real Establecimiento.

Del S.XIX data el estanque central y el busto de Carlos Linneo que lo preside
 

LAS EXPEDICIONES CIENTÍFICAS
 
El siglo XVIII se conoció como el Siglo de las Luces y fue crucial en el desarrollo de la ciencia moderna. España era un imperio que dominaba grandes extensiones de territorio en el continente americano y fueron numerosas las expediciones científicas que se enviaron a dominios coloniales compuestas por marinos, médicos, boticarios, naturalistas e ingenieros militares apoyados por dibujantes y pintores quienes se encargaron de representar los ejemplares exóticos y trazar mapas de los territorios explorados.

Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada

El Jardín se convirtió en el receptor de los envíos de las expediciones científicas que auspició la Corona en este período. Entre el siglo XVIII y XIX participó en el desarrollo de al menos cinco expediciones científicas,

Entre ellas destacan la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada (actual Colombia) cuyo director fue el célebre José Celestino Mutis
está compuesta por más de 7.600 dibujos botánicos, realizados entre 1783 y 1816 por el científico José Celestino Mutis y su equipo en la actual República de Colombia. Estas ilustraciones constituyen una de las producciones de iconografía botánica americana del siglo XVIII más importantes que existen.

Grabados con plantas recogidas en las Expediciónes
Una de ellas fué alrededor del Mundo, de Alejandro Malaspina con los botánicos Antonio Pineda, Luis Née y Tadeo Haenke.

Las corbetas:
Los propósitos de la expedición serían los siguientes: incrementar el conocimiento sobre ciencias naturales (botánica, zoología, geología), realizar observaciones astronómicas y «construir cartas hidrográficas para las regiones más remotas de América». El proyecto recibió la aprobación de Carlos III, dos meses exactos antes de su muerte. La expedición, que contaba con las corbetas Atrevida y Descubierta, zarpó de Cádiz el 30 de julio de 1789

(1789-1794): Fue la más ambiciosa de todas las expediciones científicas de la corona española en el siglo XVIII, planteada como una expedición político-científica alrededor del mundo.Siguiendo la costa de la Patagonia se dirigieron a las Malvinas para cruzar después el cabo de Hornos, recorriendo toda la costa del Pacifico hasta Alaska, desde allí a Filipinas y posteriormente a Nueva Zelanda y Australia para luego volver de nuevo a América.

La Real Expedición Botánica a Nueva España (actual México), de los botánicos Martín Sessé y José Mariano Mociño, para continuar los estudios sobre plantas medicinales de Nueva España y todo lo relacionado con su historia natural

Territorios de la Nueva España

Material empleado por los exploradores del S.XVIII
En la expedición participaron un grupo de botánicos de España elegidos por Gómez Ortega entre los que se incluyen: Vicente Cervantes, uno de sus discípulos que fue nombrado catedrático de Botánica en México; Juan Diego del Castillo, botánico agregado que fue comisionado del Real Jardín desde 1785 en Puerto Rico, José Longinos Martínez, agregado naturalista que fue alumno de Cervantes en el Real Jardín de Madrid; y Jaime Senseve, incluido como profesor farmacéutico.

Otra vista del Botánico.

FONTÍN
Terraza de los Cuadros:
En esta se presentan las colecciones de plantas ornamentales, medicinales, aromáticas, endémicas y de huerta reunidas alrededor de los fontines. En el extremo sur del paseo central se encuentra la rocalla.

EL INVERNADERO

El edificio de investigación, con entrada propia desde la calle Claudio Moyano, fue construido en la década de los sesenta, del pasado siglo, siendo de los años noventa el actual invernadero de exhibición. El Real Jardín goza de la calificación de artístico desde el mes de octubre de 1942.

Invernadero zona donde se pueden ver unos cactus en forma de piedra que les sirve para camuflarse de los animales y no ser comidas, entre otros muchos cactus

Junto a él se sitúa el moderno “invernadero de exhibición”, concluido en 1993; en donde se recrean tres ambientes: tropical húmedo, subtropical y tropical seco, permitiendo así reconstruir el hábitat adecuado para plantas de procedencia africana, asiática y, especialmente, sudamericanas, de las que el Real Jardín tiene una magnifica colección

El Real Jardín cuenta con cuatro invernaderos; uno, anejo al edificio de investigación, construido en 1987, queda destinado a los fines propios del edificio; los otros tres se sitúan en el lado norte. El más antiguo, “la estufa de las palmas”, fue construido en 1852 y muestra una colección de plantas tropicales.

Invernadero zona: de plantas tropicales

COLECCIÓN DE BONSAIS

Bonsai en invierno


Bonsai arce del ex-Presidente Felipe Gonzalez

Bonsai estilo Kabudachi multiple tronco de acebuche

Bonsai estilo Moyogi vertical formal de majuelo navarro

Bonsai en plena floración

Bonsai estilo Ishizuki enraizado en roca varias especies

En la década de 1880 a 1890, el Jardín sufre importantes pérdidas. En 1882 se segregan dos hectáreas para construir el edificio que actualmente ocupa el Ministerio de Agricultura, con lo que su superficie queda reducida a las ocho hectáreas actuales. En 1886, un ciclón derribó en su recinto 564 árboles de gran valor.
A mediados del siglo XIX, bajo la dirección de Mariano de la Paz Graells (1809-1898), se modificó el nivel superior del Jardín, el “Plano de la Flor”, alterándose su trazado, hasta entonces organizado en cuadros, como el resto del Real Jardín

La terraza superior, el “Plano de la Flor, queda separado de las inferiores por una baja barandilla de hierro; se marca así una separación entre los planos didácticos – los de los plano inferiores- y éste, dedicado al paseo y al disfrute estético.

Terraza del Plano de la Flor: Esta parte del Jardín ofrece una variada representación de árboles y arbustos, distribuidos en figuras rodeadas por setos de durillo. Durante su reconstrucción en el siglo XIX, se construyeron el estanque y busto de Linneo, y al extremo norte, el invernadero llamado de las palmas.

La instalación, en el paseo alto, de las cuatro estatuas en las que se representan a los botánicos José Quer (1695-1764), Simón de Rojas Clemente (1777-1827), Mariano Lagasca (1776-1839) y Antonio José Cabanilles (1745-1804), todos ellos vinculados a la historia de este establecimiento científico

 

Otra de las estatuas de los botánicos que atendieron el jardín.

 

Arbustos floridos

Colecciones de semillas del Real Jardín Botánico

Rosa de la Reina Victoria
Colección Blanca de Urquijo de rosales antiguos

Para ver la colección, click en el siguiente link:
https://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Colecci%C3%B3n_Blanca_Urquijo_de_rosales_antiguos

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